La mano "invisible" de los políticos
“Cada individuo está siempre esforzándose para encontrar la inversión más beneficiosa para cualquier capital que tenga [...] Al orientar esa actividad de modo que produzca un valor máximo, él busca sólo su propio beneficio, pero en este caso como en otros una mano invisible lo conduce a promover un objetivo que no entraba en su propósitos [...] Al perseguir su propio interés frecuentemente fomentará el de la sociedad mucho más eficazmente que si de hecho intentase fomentarlo."
La anterior cita corresponde a Adam Smith, uno de los máximos exponentes de la economía clásica y autor de obras importantes como “la teoría de los sentimientos morales” y “la riqueza de las naciones”. Reconozco que siempre me ha llamado la atención la alegoría de esa mano misteriosa e invisible que mueve al empresario o al comerciante a buscar de forma “inconciente" el bienestar de la colectividad. Esa misma mano que mueve al comerciante también existe en la política, solo que en este campo esa mano a veces es más visible y hasta más burda para encubrir sus verdaderos motivos e intereses.
Es por eso que no entiendo cuando los periodistas preguntan de forma ingenua o deliberada a un político si regalar gallinas o vender diesel a bajo precio persigue un fin político electorero. “POR SUPUESTO” que hay objetivo claramente político, sino no estarían en ese negocio. Ahora bien ¿nos molesta que los partidos hagan eso? La respuesta debería ser categórica: NO. En lo particular no me incomoda que una candidata del partido ARENA regale miles de gallinas a comunidades pobres de Soyapango, así como tampoco me incomoda ni le debe de incomodar a los miles de usuarios de automotores que se están beneficiando del diesel “barato” que comercializan varias alcaldías del FMLN.
En la presente campaña además de esos ejemplos tenemos iniciativas como las que está impulsando el candidato arenero a la alcaldía de San Salvador, quién se ha decidido a embellecer y restaurar edificios del centro histórico de la capital. Como repito, ese tipo de acciones no deben de molestar a nadie, al contrario, es preferible que hagan eso y no que se dediquen a pintarrajear y a dañar el ornato de las ciudades.
En este sentido ARENA, el gobierno, o cualquier otro partido deben meditar muy bien las consecuencias al criticar u obstaculizar este tipo acciones. Digo esto porque en los últimos días hemos sido testigos como el aparato estatal y la mayoría de medios de comunicación han emprendido una guerra frontal en contra de ALBA PETRÓLEOS, la empresa formada por alcaldías del FMLN, quienes en una alianza con la venezolana PDVSA, están importando diesel que es vendido a precios por debajo al ofertado por las grandes petroleras transnacionales.
La aceptación del consumidor ante este combustible no se ha echo esperar, y como ejemplo puedo citar lo que vi hace algunas semanas cuando transitaba a tempranas horas de la mañana por una de las gasolineras capitalinas que venden el combustible venezolano. La escena que presencié me dejó sin palabras, la zona estaba casi colapsada por las largas filas de autobuses y camiones de volteo que esperaban su turno para abastecerse de combustible.
La gente que se abastece de este combustible no le interesa si el diesel es rojo, tricolor, venezolano, árabe, de Bush o de Chávez. Hay un alivio a sus bolsillos y eso es los que les importa. Ahora bien, si hay irregularidades en esta empresa, se deben investigar, pero por la forma como el gobierno y los medios lo están haciendo, más que perjudicar al FMLN, lo estarían fortaleciendo.
El objetivo del FMLN con esta medida es claro: obtener réditos electorales, así de simple, obviamente esto no debe gustar en el oficialismo. Ellos aducen que vender combustible “barato” es engañar al pueblo, pero también de la misma forma se podría decir que regalar gallinas es un ardid político que nos lleva al mismo fin.
Al margen de estas apreciaciones podemos decir lo siguiente: si a usted le regalan una gallina, no la desprecie, tómela; si a usted le ofrecen combustible a un precio menos oneroso que el actual, no desaproveche la oportunidad; si a usted le regalan un tamal, cómaselo, si le ofrecen dinero por asistir a una actividad partidaria, agárrelo; pero eso sí, que esos “regalos” motivados por el calor de la campaña y por la mano visible e interesada de los políticos no lo seduzcan ni lo cieguen a la hora de emitir su voto. “SU VOTO VALE MÁS QUE UNA GALLINA O UN GALÓN DE GASOLINA”