Play with Fire
Play with Fire es una canción de la legendaria banda inglesa The Rolling Stones. La canción fue escrita por el dúo Jagger-Richards en una noche de enero de 1965, mientras ellos se encontraban en Los Ángeles grabando en los RCA estudios. Aunque es un buen tema para discutir y analizar, no será en esta ocasión que hablaremos de música, sino más bien lo que está sucediendo en estos momentos en nuestro país.
Conatos de violencia
En los últimos días he visto con preocupación una serie de hechos lamentables protagonizados por simpatizantes, candidatos y funcionarios de los partidos ARENA y FMLN. No es la primera vez que se dan estos problemas, pero si en esta ocasión no se pone un paro, las consecuencias podrían ser fatales. Insultos, forcejeos, obstrucciones, agresiones y un largo etcétera parecen ser los indicios que la eterna pre-campaña está tomando fuerza y calor. Lastimosamente lo que debería ser una fiesta cívica, se ha tornado en las últimas campañas en un buen pretexto para sacar los más bajos instintos de los principales partidos políticos.
Sinceramente da pena ajena ver estos tristes y burdos espectáculos de mal gusto, ya es hora que de una vez por todas la clase política se ponga de acuerdo para desterrar estas prácticas que no abonan en nada a nuestra joven democracia.
Una buena señal de que quieren rectificar sería poner un paro rotundo a esa fea práctica de la pinta y pega. Además de ensuciar y atentar contra el ornato de nuestras ciudades, la pinta principalmente de postes se ha convertido en un potencial motivo para altercados y brotes de violencia. Sería una lástima perder la vida de un salvadoreño por intentar pintar un poste con una consigna política. Desgraciadamente ni los postes ni los árboles votan, porque si lo hicieran, votarían en contra de aquellos que se dedican sistemáticamente a ensuciar y maltratar nuestras ciudades..
Y que decir del lenguaje que usan nuestros distinguidos políticos para referirse a sus oponentes ideológicos. Es tan florido y variopinto, que deja perplejo a cualquiera. Epítetos y groserías se encuentran a la orden del día. ¿Pero qué ganan con esto? Mucho, pero a un costo tan alto que tarde o temprano les estallará de forma irreversible en sus caras. Jugar a polarizar este país es jugar con fuego, y ARENA y el FMLN lo saben muy bien.
Polarización
Cada vez que nos acercamos a un nuevo evento electoral, el ambiente, el lenguaje y las acciones del FMLN y ARENA suben de tono. Este fenómeno se debe a que estos partidos necesitan “calentar” (polarizar) los ánimos de la gente para centrar la discusión y las miradas en sus propuestas y candidatos. Como siempre, los más perjudicados con esta estrategia son los llamados partidos chicos, ya que terminan aplastados y ahogados por una campaña que no permite la moderación y el razonamiento.
Es triste aceptarlo, pero esto no es nuevo, ni ha sido exclusividad de estos partidos. En 1967, cuando el PDC participaba por primera vez en una elección presidencial, el ambiente de la campaña electoral fue tan denso y polarizante, que dejo a su candidato Abraham Rodríguez sin ninguna posibilidad de hacerse escuchar en ese diálogo de sordos protagonizado por los partidos PAR y PCN.
Por el ambiente que predominaba en esa época, las elecciones presidenciales de 1967 terminaron convirtiéndose en una lucha entre la libertad (PCN) y el comunismo (PAR), debido a que el partido oficialista organizó según el candidato democristiano una psicosis anticomunista en contra del PAR, que imposibilitó profundizar en los proyectos que ejecutaría cada candidato, en caso de resultar ganador de los comicios. ¿Verdad que le suena conocido todo esto? Así es, cuatro décadas después el lenguaje sigue siendo el mismo, pero ahora aderezado con ingredientes que lo vuelven más inflamable y peligroso.
A mi no me preocuparía si este tipo de discurso se quedara encerrado en el Salón Azul o en una reunión partidaria, el problema es que este discurso trasciende y logra permear todas las capas de la sociedad. Desde articulistas, generadores de opinión, organizaciones sociales, medios, blogs, estudiantes y hasta en el ciudadano común se escuchan diatribas virulentas a favor o en contra de “X” o “Y” candidato o partido.
Moderación
Lo contrario a polarización se llama moderación. Esa es la meta, transitar de un país altamente polarizado a uno en donde la moderación y el respeto sean la norma y no la excepción. Estoy seguro que se puede lograr, pero para que se de este cambio de pensamiento y actitud, los partidos deben dar el primer paso desmontando ese discurso que tanto daño le causa a nuestro país. Paralelamente a ese cambio, todos debemos tomar lo que nos corresponde para ir cambiando esa mentalidad de confrontación.
Desde este blog lanzó esta propuesta sin ningún ánimo de protagonismo, lo único que me mueve es la esperanza de ver un El Salvador en donde todos podamos convivir con nuestras diferencias y convergencias. Hace 16 años fuimos ejemplo en el mundo por terminar de una forma civilizada una guerra bestial e inhumana, demostremos ahora que lo podemos lograr de nuevo sin necesidad de firmas y acuerdos.