¡¡ Tear down this wall !!
Frase emblemática que resume el sentir de una generación marcada por los designios de la guerra fría. Fue un 12 de junio de 1987 cuando el ex presidente Ronald Reagan, pronunció un discurso que pasó a la historia debido al desafío que le hizo el fallecido presidente norteamericano al entonces líder de la desaparecida Unión Soviética, Mikhail Gorbachev.
El marco para ese histórico momento fue una ciudad dividida por un muro: Berlín. Se celebraba el 750 aniversario de fundación de la metrópoli alemana, y que mejor manera de hacerlo que al pie de su monumento más representativo: la Puerta de Brandenburgo. Al iniciar su discurso Reagan recordó que John F. Kennedy también había visitado la misma ciudad veinticuatro años atrás, y que al igual que él, los presidentes norteamericanos visitaban Berlín “porque es nuestro deber hablar en este lugar marcado por la libertad”.
El momento culmen del discurso llegó cuando invitó a Gorbachev a derribar el muro de Berlín. Las palabras exactas fueron: Secretario General Gorbachev, si usted busca la paz, si usted busca la prosperidad de la Unión Soviética y el Este de Europa, si usted busca la liberación; venga aquí, a esta puerta. Sr. Gorbachev, abra esta puerta, Sr. Gorbachev! Derribe este muro ¡
La reacción ante este pedido fue apoteósica, el público de Berlín reaccionó emocionado, eran palabras que expresaban de forma contundente un sentimiento atrapado y cercado por un muro que finalmente fue derribado el 9 de noviembre de 1989. A partir de ese día se marcaba un hito en la historia, se ponía fin a 28 años de aislamiento a la ciudad y se daba el tiro de gracia a la confrontación Este, Oeste.
Berlín 2008
Quizás Barack Obama leyó el discurso de Reagan para tomar la decisión de incluir Berlín en el itinerario de su reciente gira internacional. El valor simbólico que implicaría dar un discurso en esa ciudad era grande y Obama lo sabía, pero a la vez implicaba riesgos y controversias. Cuando este pasado ocho de julio los voceros de Obama anunciaron que el aspirante demócrata pronunciaría un discurso en la emblemática Puerta de Brandenburgo, las voces de alarma en Alemania no se hicieron esperar.
Los políticos alemanes, la prensa local y hasta la misma canciller Ángela Merkel criticaron la intensión de Obama de querer hacer campaña en el país europeo y de pretender emular a los ex presidentes Kennedy y Reagan cuando pronunciaron sendos discursos en Berlín. Según Merkel, le causaba “extrañeza” el plan de Obama “porque resulta poco común que un político haga campaña electoral en el extranjero”.
Según la nota publicada por Notimex, Merkel negoció con Obama para alcanzar un acuerdo mutuo que satisficiera ambas partes. Es de imaginar que de ese acuerdo surgió trasladar el discurso que pronunciaría Obama en la Puerta de Brandenburgo a la Columna de la Victoria. Si el objetivo “oculto” de este cambio era restarle emotividad y simbolismo al discurso, no se logró. Lo que todos los medios alrededor del mundo publicaron, fueron imágenes impactantes de un candidato demócrata secundado por cientos de miles de berlineses que abarrotaron la avenida que se erige al pie del monumento que recuerda las victorias militares prusianas.
El discurso
Sobre el discurso, los medios hablan bellezas de el, solo basta leer la reseña que hizo el corresponsal de El Universal de México, Enrique Molinero. Según Molinero “Barack Obama, el carismático aspirante demócrata necesitó solamente 27 minutos para conquistar el alma de los berlineses, que repletaron ayer la famosa “milla del aficionado” para ver y escuchar al nuevo mesías americano hablar de las metas que pretende alcanzar si es elegido presidente”
Recordando al muro que dividía la ciudad y el mundo hace 19 años, Obama dijo lo siguiente: “los muros entre los viejos aliados a ambos lados del Atlántico deben dejar de existir, Los muros entre razas y tribus, entre nativos e inmigrantes, entre cristianos, musulmanes y judíos deben dejar de existir. Estos son los nuevos muros que debemos derribar”
Las expectativas en los berlineses por escuchar a Barack Obama eran grandes, mientras tanto los medios de comunicación seguían paso a paso al candidato en su periplo por la ciudad. El día del evento en la Columna de la Victoria, cinco cadenas de televisión alemanas transmitieron en vivo el discurso. Lo mismo hicieron la estadounidense CNN y periodistas extranjeros de otras latitudes. Esta amplia cobertura fue la que terminó de irritar a los republicanos, quienes reprocharon a los medios el “idilio” que tenían con Obama.
Aún antes del discurso ya se escuchaban críticas de los republicanos por lo que diría Obama. En la publicación alemana Die Welt, el congresista republicano Thaddeus McCotter dijo “que nadie sabe lo que mostrará Obama. ¿Será el candidato ideológico, izquierdista, que “prometió poner fin” a la guerra en vez de ganarla, o el candidato demócrata que desestima la victoria de la coalición como una “distracción”? ¿Será el populista estadounidense que ha dicho a sus partidarios en Estados Unidos que demandará más a nuestros aliados en Europa y lo conseguirá, o el liberal internacionalista ansioso por ser acogido en los salones europeos?”
Era de esperar este tipo de declaraciones, un evento al que acudieron más de 200 mil personas no puede pasar desapercibido por nadie, y menos este, que fue visto y comentado en el mundo entero.
Lo que si debe quedar muy claro para los republicanos y para cualquier político que aspira gobernar un país, es que de nada valen este tipo de eventos masivos si el candidato no conecta con la gente ahí congregada, o no logra interpretar lo que la gente quiere escuchar de su boca. Por eso Obama triunfó en Berlín.