Vivimos en la actualidad en un mundo marcado por lo virtual. Específicamente en el mundo del Facebook, Twitter, My Space, y Hi 5 (entre otros). Hace diez años nadie soñaba con pertenecer a una red social o en poseer una bitácora personal. En lo que nos concierne, esta era digital que nos invade, la hemos aprovechado a través del blog “Juegos de Poder”. Gracias a esta vitrina hemos podido conectarnos con miles de personas de todas las nacionalidades. Ahora esa conectividad la ampliamos con otra herramienta útil de la era 2.0: Twitter. Con ella buscamos consolidar este proyecto, acercando y extendiendo nuestras ideas y mensajes a más cibernautas. Sean bienvenidos y disfruten de esta nueva experiencia.
La palabra cinismo está descrita en el diccionario de la RAE como “desvergüenza en el mentir”. Hay otras acepciones, pero yo me quedo con esta por ser sencilla y concisa.
El cinismo es un defecto que pone de manifiesto la carencia de una cualidad muy importante y vital: la honestidad. Ser honesto consiste en expresarse y comportarse con coherencia y sinceridad, por eso cuando actuamos con cinismo no estamos haciendo otra cosa que desfigurar y lesionar nuestra credibilidad ante los demás.
Desgraciadamente esta “actitud” rastrera se extiende en la actualidad como un cáncer invasivo que no distingue colores, credos ni condición social.
Desde pseudo líderes religiosos que se “venden” como redentores de rebaños “perdidos”, estafadores, o los ya famosos y tristes políticos que engañan con “verdades” cargadas de falsedad; todos ellos, por muy distintos que sean sus intereses, se abocan al cinismo para engañar y manipular la buena fe de las personas.
Algunos ejemplos
Si hay un cínico que actúa en contra de sus principios éticos, para luego alardear su proceder como forma de justificación, ese es sin duda el líder religioso. Llámelo como quiera: pastor, guía espiritual, cura,etc,etc. Ellos como portavoces de decálogos de decencia, recato, ética y sana convivencia, deberían ser los primeros en dar el ejemplo de lo predican, sin embargo no lo son (aunque debemos aclarar que no son todos).
En occidente el cristianismo (en sus diversas vertientes) es la religión que más adeptos ostenta. Y esto se debe básicamente a Jesucristo, quien se mantiene vigente hasta nuestros días, gracias a que su vida y su accionar en la tierra fueron coherentes con lo predicaba. Nunca hubo en Él un doble rostro, ni un atisbo que lo retratara como fariseo o falso profeta.
Por eso me pregunto que pensaría Jesús (quien hiciera su entrada triunfal a Jerusalén montando un humilde burro) al ver como algunos oportunistas de Su Palabra se pasean en limosinas, viajan en primera clase, o viven como reyes en palacetes construidos a base de los diezmos que ofrendan sus atribulados feligreses.
Algunos de ellos predican amor por el prójimo, y son los primeros en despotricar y arremeter en contra de aquellos que no profesan su religión. Otros juran fidelidad hacia Dios, y le fallan obscenamente cuando abusan sexualmente de niños, jóvenes y mujeres. Otros más exhortan a sus seguidores a no caer rendidos ante las garras del materialismo, y sin embargo no se ruborizan al ser vistos con Rolex de cincuenta mil dólares, trajes de diseñador o con la última Rage Rover del mercado.
La carne es débil
Hace muchos años un tele predicador protestante muy famoso en los Estados Unidos, arremetió en contra de dos pastores de su congregación por mantener relaciones extramatrimoniales. ¡¡Wow!! Diría usted ante semejante muestra de valor y honestidad, sin embargo este arrebato de pundonor sería sólo un espejismo, ya que al poco tiempo de la denuncia, uno de los pastores “humillados” se vengaría mostrando varias fotografías del predicador en compañía de una prostituta.
Como sabrá intuir, el escándalo que se desató por la revelación fue gigantesco. Ante tal bochorno, al “famoso” predicador le fue suspendido su programa televisivo por tres meses. Cuando este finalmente pudo dar la cara a su familia y a su tele auditorio, les dijo con los ojos llenos de lágrimas lo siguiente: “he pecado contra Ti, mi Señor, y pido que tu preciosa sangre lave y limpie cada mancha hasta que esté en los mares del perdón de Dios”.
Lindas palabras de arrepentimiento ¿verdad? Sí, pero muy huecas. Tres años más tarde era descubierto nuevamente en una carretera de California con otra prostituta. Los policías que lo descubrieron en esa ocasión, le preguntaron a la señorita porqué acompañaba al ilustre pecador, y ella les respondió: “me pidió sexo, digo, por eso es que se detuvo frente a mi, eso es lo que hago”.
En esta ocasión ya no habría arrepentimientos lacrimógenos ni palabras colmadas de dolor, al contrario, les diría en tono arrogante a sus seguidores que “el Señor le manifestó que no era asunto de ustedes”. Vaya, vaya, que respuesta. Misma posición adoptó hace muy poco un sacerdote católico (caído en desgracia) que se hizo muy famoso gracias a un talk show y a sus relaciones con el “star system” de Miami.
Ahora entienden por que son cínicos por excelencia.
Jesús es Verbo… no sustantivo
Hace pocas semanas la Universidad Centroamericana (UCA) publicó una encuesta denominada “la religión para las y los salvadoreños”. El estudio en mención nos muestra una radiografía muy fiel respecto a las creencias religiosas de los habitantes de este país.
Al observar los resultados podemos afirmar sin vacilación que El Salvador puede ser acusado de cualquier cosa, menos de ser un país ateo. Veamos un par de datos: El 50.4 % porciento declaró ser católico, el 38.2 evangélico, otro 99.5 dice creer en Dios, y finalmente un reducido 8. 9 % dice no tener ninguna religión (lo que no significa que no crean en un ser supremo). Con esta pequeña muestra, podríamos inferir que El Salvador es una nación en donde se respira tranquilidad, respeto y armonía social, pero no lo es.
Uno de los principales mandamientos de la Ley de Dios ordena no matar, sin embargo en un país tan cristiano como el nuestro, mueren un promedio de 13 personas diarias. Si ese índice de muertes continúa hasta el final de este año, El Salvador obtendrá el vergonzoso puesto de ser uno de los países más violentos del mundo, con 72 asesinatos por cada cien mil habitantes.
Sin lugar a dudas estas cifras nos gritan que algo está fallando, y es aquí cuando surgen las mil preguntas sin respuestas. Unos le achacan este fallo al sistema, otros a la falta de valores, a la desigualdad de clases, al desempleo, a la guerra, y a un largo etcétera.
En lo particular pienso que los responsables de la crisis social que nos azota somos todos. De nada sirve echarle la culpa de nuestras desgracias al gobierno, ni de soñar con resolverlos mediante fórmulas mágicas o remedios milagrosos.
Propuestas vienen, estudios van, y la situación sigue igual. En su momento varios diputados de nuestro ilustre Congreso plantearon la idea de leer La Biblia en las escuelas como una solución a la falta de valores que nos aqueja. Muy noble la propuesta, sin embargo no sirve de nada. Volvamos a la encuesta de la UCA para explicar porqué.
Si sumamos todos los porcentajes de quienes profesan su fe en Cristo, obtenemos un 84. 6 %, una cifra altísima comparada con otros países menos afectos a las religiones.
El Salvador es en la actualidad un país fértil para la proliferación de iglesias (en su mayoría protestantes), algunas de las cuales rayan en el sectarismo y la charlatanería. Es triste, pero un país con tantas necesidades y desigualdades, fundar una iglesia equivale en el peor de los casos a crear nuevos imperios para quienes las dirigen.
Con esa visión mercantilista de la fe, es casi seguro que el mensaje que se predica en esas casas de oración se quede atrapado allí, y no trascienda a la sociedad, que es donde importa.
Sin embargo debemos ser muy sensatos: el principal responsable de cumplir con la Palabra de Dios, es de quien asume el compromiso de serle fiel, en este caso el 84.6 porciento de los salvadoreños.
¿Entonces, si somos tan cristianos, porqué somos una sociedad tan marcada por la violencia, la corrupción, la envidia, la mezquindad, el odio, la pobreza y un largo e infinito etcétera? Sencillo, por el cinismo y la falsedad de quienes dicen llamarse cristianos.
El cristianismo es un estilo de vida, no un juego de apariencias. Las enseñanzas de Jesús no se cargan los domingos en una Biblia, en un crucifijo, ni se repiten de memoria… se ponen en práctica. Ahí está la respuesta, la diferencia y la solución.
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Después de varias semanas sin actividad, el blog vuelve a la vida con un regalo para sus lectores. ¿Cuál es ese regalo? Un widget musical de alta calidad en sonido, en diseño, en todo. Para que se vayan familiarizando con el juguete, se los presento en este post, aunque siempre lo podrán encontrar en el lado inferior izquierdo del site.
Para darle play a la música, sólo será necesario colocar el cursor en la fotografía del artista. No hay más complicación, es muy intuitivo. Respecto al repertorio, este consta de 16 cantantes y grupos elegidos por quien escribe, bajo el criterio de su gusto personal. Espero les guste la selección, la cual va desde una novel Taylor Swift, hasta el consagrado y legendario grupo inglés Queen.
1988 es un año que se puede vislumbrar desde el azaroso 2009 como distante e inconexo, pero no lo es, ya que ese año fue el preludio de acontecimientos que dejaron su marca (para bien o mal) en las décadas siguientes.
El 88 fue un tiempo de postración, agotamiento y polarización. La sociedad entera resentía una guerra civil que prolongaba y agudizaba los eternos problemas de siempre. En medio de esa desazón, ARENA, el principal partido de oposición, se prestaba para dar el zarpazo final que lo llevaría a la toma del poder total.
La ARENA de los ochentas fue un partido que nació, creció y se fortaleció a expensas de un Partido Demócrata Cristiano que gobernaba bajo el asecho de muchos. El debilitamiento cada vez más pronunciado del entonces partido de gobierno fue aprovechado por los tricolores, quienes veían como con cada elección ganaban más alcaldías y diputados. Nada mal para un partido que en el 88 tenía apenas siete años de vida.
El principio y el fin
El PDC llegó a saborear las mieles del poder gracias al carisma, la inteligencia y la sagacidad de un líder indiscutible: José Napoleón Duarte. Aunque la suerte de contar con un político de ese calibre, a la larga no les serviría de mucho. Con Duarte en el Ejecutivo, las pugnas en el partido empezaron a ser cada vez más visibles y notorias. Las derrotas propinadas por ARENA, las acusaciones de corrupción y el franco deterioro de la salud de Duarte, no hicieron más que orillar al partido a un callejón sin salida.
El génesis del descalabro pedecista llegaría finalmente en los últimos meses de 1988, cuando el partido de gobierno se alistaba a elegir en un de cine de la capital a su candidato presidencial. Las cámaras de los medios allí presentes pueden dar fe del caos y la anarquía que originó el derrumbe de un partido emblemático. ¿Pero qué fue lo que motivó tal infortunio? La lucha intestina por la candidatura presidencial entre Fidel Chávez Mena y Fito Rey Prendes.
¿Cuál fue el resultado de ese forcejeo? Fidel Chávez perdió la elección presidencial a manos del candidato arenero Alfredo Cristiani, Fito Rey se marchó a fundar un partido muerto y el otrora poderoso PDC se fundió en una hoguera de intrigas y pugnas que lo terminaron degradando en un partido parasitario y títere de su máximo enemigo político: ARENA.
Veinte años después
2008 no fue muy distinto a 1988, aunque los separan veinte años de distancia, las cosas no cambiaron mucho. Seguíamos agotados, postrados y polarizados, la guerra civil se acabó, sin embargo ahora nos angustia y nos atemoriza otra guerra más bestial e inhumana: la de las maras.
En lo económico, 2008 fue el año en que El Salvador y el mundo entero vieron estallar una crisis que mandó hasta las nubes el precio del petróleo. En medio de esa crisis, el país tuvo que aguantar otro problema (como si fueran pocos): La eterna, ilegal y desgastante campaña electoral. La jugada magistral del FMLN de nombrar a Mauricio Funes como su candidato presidencial 17 meses antes de los comicios, motivó a que todos los partidos políticos adelantaran filas para no dejarle la vía libre al “elegido”.
Déjà vu
ARENA desde que ganó la Presidencia de la República en 1989, se convirtió en una maquinaria sumamente potente, que creció y se multiplicó hasta donde le fue posible. Mientras los demás partidos se fragmentaban, ellos se fortalecían gracias a una mezcla de verticalismo autoritario y disciplina férrea.
Puede ser que este estilo de dirigir un partido sea poco democrático, pero si muy efectivo a la hora de obtener réditos políticos. Todo lo anterior se traducía en una unidad “granítica” que se oxigenaba de un ambiente y una estabilidad económica y social que no les provocó muchos problemas a los dos primeros presidentes areneros.
Empero nada es eterno, El país entró en una recesión a partir de 1996, el FMLN empezaba a ganar terreno, y ARENA mostraba su primer signo de desgaste luego de perder las principales alcaldías del país en 1997.
La primera vez que ARENA conquistó la Presidencia, lo hizo a costillas de un PDC irreconocible, mientras que las elecciones del 94, 99 y 2004, se las agenció gracias a la inexperiencia, la tozudez y al radicalismo de un FMLN que parecía sentirse cómodo en la cancha de la oposición.
Aunque debemos acotar que esa comodidad empezaría a cambiar de forma pausada pero constante a partir de 1999. Luego de la derrota electoral de ese año, el Frente se sumergió en una serie de luchas intestinas que terminaron por expulsar a todo aquel que no se alineara a los designios de la vertiente ortodoxa.
Esa “purificación” fue acompañada con una oposición que empezó a desplegar su fuerza en las calles mediante el apoyo a gremios, sindicatos y grupos de fachada que resistieron a varias medidas adoptadas por los gobiernos de Francisco Flores y Antonio Saca.
La lógica dictaba que esa oposición atroz traería tarde o temprano los frutos esperados. Y así fue, las elecciones de medio período de 2003 dejaron tirado en la lona al partido ARENA, y no era para menos, era la tercera elección consecutiva que perdían la oportunidad de recuperar la Alcaldía de San Salvador. A este golpe emocional se sumaba otro aún peor: seguían perdiendo diputados que ayudaran a contener el eterno bloqueo que había infringido el Frente a la Administración del entonces presidente Flores.
Ángel
A pocos meses del fracaso, las luces de alarma se encendieron nuevamente al enterarse que el FMLN aventajaba en más de dos dígitos la intención de voto para las elecciones presidenciales de 2004. El partido se encontraba lastimado, las bases resentían malas decisiones de estrategia, y para terminar de amolar: el presidente Flores era visto en el partido con odio y desdén por haber propiciado la derrota de ese año.
Definitivamente era una encrucijada que muy pocos partidos podrían resolver sino fuera por un poco de suerte y un buen candidato. Pues bien, ARENA encontró eso y más en la candidatura de Tony Saca. A él, a su trabajo, y al pésimo contendiente que resultó Shafick Handal, le deben el sonoro éxito que obtuvo el tricolor en las elecciones presidenciales de 2004.
Como político, Saca acumuló un enorme capital desde que se lanzó como candidato. Su influencia y sus poder no dejaron de crecer aún estando sentado en el sillón presidencial. Esa astucia para moverse en las aguas turbias de la política le redituó éxito tras éxito. Tal era la perfección, que su gobierno llegó a asemejarse en los primeros años a un acorazado avasallador que no conocía de obstáculos.
Su popularidad crecía como la espuma, y esto se hacía notar en las encuestas. Con un capital político más que envidiable, sólo tenía dos opciones respecto a este: cuidarlo para salir por la puerta ancha de la historia, o dilapidarlo en su afán de obtener más poder. Las elecciones de 2006 lo orillaron a optar por la segunda opción.
Para obtener este propósito el ex mandatario se convirtió al mismo tiempo en mandamás del partido y del país, provocando así una dualidad de cargos incompatible con lo que dicta la Constitución, y con lo que propugnaba en vida el fundador de ARENA.
Esa decisión le acarreó una oleada de críticas que no amilanaron su afán de ganar las elecciones de 2006. Al final el objetivo no se cumplió en su totalidad, pero esto no fue un motivo que pusiera en riesgo el respeto que se había labrado al interior del partido.
Eso sí, el ser Presidente de la República de ocho de la mañana a cuatro de la tarde, para luego transformarse en la cabeza de ARENA, no le pasaría factura hasta dos años después, cuando el partido cayó preso de su propia farsa.
Demonio
Hace pocos días, en un canal de televisión, el ex canciller Francisco Lainez calificó las primarias del partido ARENA como un reality show. Un evento creado para aparentar una democracia que nunca existió. Mientras duró el reality que denunció Lainez, la indestructible ARENA, la misma de la disciplina férrea y unidad “granítica” fue sacudida como nunca por sus propios demonios.
El final del “reality” todos lo conocemos: Saca eligió al peor candidato que podría presentar, el partido se fraccionó y el FMLN ganó la presidencia en una noche histórica. Desde entonces el ángel se convirtió para algunos sectores, en el demonio que propició la derrota de la poderosa ARENA.
Ahora el partido vive la peor crisis de su historia, ya no tiene el poder que ostentaba cuando perdía elecciones de medio período, ni la brújula que le indicaba donde apuntar su destino. No tiene nada.
Es increíble, pero desde que asumió la presidencia Mauricio Funes, el que debería ser el principal contrapeso del poder, no ha podido ser ni la sombra de la oposición que ejercía el Frente cuando ARENA gobernaba, ni mucho menos aquella que desplegó con fuerza y aplomo cuando la Democracia Cristiana dirigía el país.
Insisto: ARENA está presa de sus propios demonios. Sigue anclado en un anticomunismo desfasado que grita a los cuatro vientos que El Salvador será la tumba de los “rojos”, cuando son estos mismos los que en vez de morir, están más vivos que nunca, tienen poder, paciencia y la picardía para hacerlos desaparecer del mapa político.
¿Sigue teniendo futuro el proyecto de ARENA? Esa es la gran pregunta que muchos se hacen ahora. Difícil respuesta cuando lo que vemos es un partido ahogado en una interminable lucha de intereses creados. Si ARENA cae, sus satélites (PCN, PDC) también caerán. Sería el escenario más catastrófico al que se podría enfrentar no sólo ARENA, sino el país y su aún novel democracia.
En 1988 una lucha interna por la candidatura presidencial mandó a la Democracia Cristiana al despeñadero. Perdieron el poder, al poco tiempo su único líder moriría abatido por un cáncer, y finalmente el partido se dividiría en mil pedazos. Veinte años después, el reality arenero provocaba el mismo resultado: perdían el poder, el partido se ahoga ahora en divisiones abiertas y subterráneas, y lo que es peor: el único líder que los podría salvar de la debacle está enterrado en el Cementerio General desde hace diecisiete años.
Creo que no hubo nadie el mundo que se sorprendiera al conocer la noticia que el presidente Obama había sido elegido como el depositario de uno de los galardones más importantes y prestigiosos del orbe: el Nobel de la Paz.
Obama en sus primeras impresiones a la prensa dijo “no creer merecerlo”. Merecido o no, lo tangible será que el Nobel obligará a Obama de hoy en adelante a repensar aquellas decisiones o acciones que pongan en duda o desvirtúen las credenciales que lo llevaron a ostentar tal distinción.
¿Pero fue una buena la elección? Yo creo que sí. Obama ha demostrado irradiar una esperanza que desborda más allá de su zona de influencia. El sentimiento de cambio que motivó su elección como presidente, también logró salpicar a muchas naciones en el mundo que anhelaban un cambio de visión en la potencia norteamericana.
Las circunstancias en las que encontró Obama la presidencia, lo orilló a ponerse los guantes para reestablecer el brillo de una Casa Blanca deslucida y deteriorada por las pésimas decisiones que tomó en su momento el tristemente recordado George W Bush. Ese “makeover”, pasó obligadamente por desactivar rencores y odios que fueron cultivados y exacerbados por los anteriores gobiernos republicanos.
Y para ser sinceros, en este punto lo ha hecho muy bien, sólo basta observar cómo acérrimos “antiimperialistas” de la talla de Hugo Chávez o Daniel Ortega, han caído en un mar de contradicciones al encontrar en Obama, a un presidente que no “suda calenturas ajenas” ni vive anclado en sueños (o pesadillas) del pasado.
En un mundo sacudido por crisis, enfermedades y tragedias, lo que menos necesitamos son guerras, y Obama cree entender ese clamor al pedir la eliminación total de armas de tipo nuclear. Es un buen paso, aunque no suficiente para aquellas voces que critican el Nobel de Obama. Ellas esgrimen que en tan sólo nueve meses al frente de la Casa Blanca, Obama no pudo haber hecho los méritos suficientes para obtener tal honor. Puede ser, pero prefiero que se lo entreguen ahora que es un líder reconocido y respetado, y no después, cuando ya no tenga la capacidad de influir ni de tomar decisiones que abonen al mejoramiento de la paz mundial.
Se cumplió el primer mes desde que un pelotón de soldados entrara a la casa del presidente hondureño Manuel Zelaya para expulsarlo del país. Mejor…imposible, habrán dicho los cerebros del quirúrgico golpe de Estado. ¿Cómo dijo? Golpe de Estado. Así es, esta última definición aún sigue enredando a propios y extraños en un lenguaje cantinflesco sobre lo que realmente ocurrió en la vecina Honduras.
Para aquellos que se rasgan las vestiduras defendiendo este adefesio, les debo recordar que por más que traten de vestir, maquillar y encubrir una ilegalidad, esta seguirá siendo eso: un acto ilegal ejecutado por mentes anquilosadas en un pasado de bayonetas y rifles. Decir esto con propiedad y autoridad, no significa un respaldo incondicional a Zelaya, al contrario, el golpe asestado contra él, no hizo más que elevar a la categoría de “rock star” a un presidente deslucido y falto de personalidad.
Desde que Manuel Zelaya asumió la presidencia, no pasó mucho tiempo para que se convirtiera en el discípulo que mejor siguió los mandatos de su mentor, el polémico Hugo Chávez. No por nada el mandatario venezolano ha hecho hasta lo imposible para que su amigo incondicional retorne a la presidencia.
Ahora bien, los militares que ejecutaron la orden de expulsar a Zelaya fueron torpes, porque en su esquizofrenia chavista, trataron de enmendar una ilegalidad, con otra peor. Ese fue su pecado original, por eso la comunidad internacional les dio la espalda.
Señores, entiendan, los golpes de Estado deberían ser “reliquias” destinadas a museos, y no instrumentos propios de democracias “modernas”. Esa debería ser la premisa, lastimosamente lo ocurrido en Honduras ha puesto en evidencia nuestras democracias, las cuales siguen adoleciendo de serias falencias y carencias.
Desde los ochenta nos conformamos con ver a los militares encerrados en sus cuarteles, y con acudir cada cierto tiempo a elegir a nuestros gobernantes, pero descuidamos lo más importante: la institucionalidad. Democracias jóvenes surgidas de cruentas guerras civiles (cómo la salvadoreña) o de sanguinarias dictaduras (cómo la mayoría de países latinoamericanos) buscaron en buena lid, consolidarse y fortalecerse (algunas lo han logrado) pero ese éxito efímero ser ha ido desvaneciendo por culpa de dictadores vestidos de civil, y por partidos que han visto en el poder, la mejor vía para alcanzar sus más oscuros intereses.
La famosa dictadura perfecta del PRI mexicano (con sus setenta años en el poder) palidece al ver como Uribe, Chávez, Correa, Evo, Ortega y Zelaya, manipulan y pisotean las instituciones para enquistarse en el poder. Ellos son los rostros visibles, pero no son los únicos, hay otros más asolapados que en su momento ocuparon la democracia para mentir, extorsionar, robar y manipular a sus pueblos.
Latinoamérica sigue siendo una zona agobiada por grandes desigualdades. Pobreza, marginación, violencia y desempleo, son sólo algunos de los terribles males que se agudizan y que se suman a otros cómo el narcotráfico, la corrupción y la megalomanía de muchos de nuestros políticos.
Parecieran demasiadas plagas para una zona que quiere y busca mejores horizontes.
Finalmente, si queremos que nuestras jóvenes democracias se fortalezcan y se desarrollen, debemos ser más activos para denunciar y para vigilar cualquier exceso o falta que comentan los hombres y mujeres que dirigen nuestros destinos. Sino lo hacemos, seremos los principales facilitadores para que ellos conviertan nuestras democracias en simples objetos de cartón desechable.
Dedicado a los políticos que hacen de la mentira su razón de ser.
1983 fue el año que vio la luz una película que con el tiempo se convirtió en objeto de culto popular: Scarface. El film fue un remake de la película que produjo en 1932 el excéntrico Howard Hughes. Tanto la original como el remake, abordan el tema del hampa, pero desde ópticas diferentes.
Martín Bregman, el productor de la versión de 1983 lo tenía muy claro cuando decidió “embarcarse” en el proyecto: rescatar la esencia del film original, pero añadiendo elementos que hicieran de la historia algo más novedoso y actual. Para ello contó con la creatividad de Oliver Stone, quien tuvo bajo su responsabilidad la creación del nuevo guión de “Cara Cortada” (como se conoció la película en el mercado de habla hispana).
Scarface es un film impregnado de mucha violencia, misma que sirve de apoyo para entender las luchas de poder que se desatan por el control del mercado de la coca en la afrodisíaca y “alucinante” ciudad de Miami.
Cuando Stone escribió el guión, este se encontraba viviendo su propio infierno con las drogas, situación que le ayudó a plasmar con mayor veracidad el bajo mundo que se esconde tras el polvo blanco. A esta experiencia personal, se le sumaron testimonios que le proporcionaron agentes de la DEA sobre hechos reales (que fueron plasmados en el film) en los que se vieron involucrados narcotraficantes de la Ciudad del Sol.
Todos estos elementos fueron abonando a la tarea planteada, aunque aún faltaba la inspiración principal que delinearía la trama de la película: el contexto político.
El Mariel
15 de abril de 1980, la paciencia del dictador Fidel Castro estalla en mil pedazos. Cientos de de cubanos quieren largarse de la isla, y para lograrlo se toman a la fuerza la embajada del Perú en la Habana. El incidente mantiene tenso el ambiente por varios días; Castro sabe muy bien que diez mil cubanos hacinados en la embajada, son una bomba de tiempo que puede poner en jaque la estabilidad del régimen.
Ante esa posibilidad, Fidel Castro da la orden de abrir el puerto del Mariel para que todo aquel que se quiera marchar de la isla, lo haga. El anuncio desata inmediatamente las amarras para que cientos de embarcaciones de cubano americanos cruzaran el estrecho de la Florida para ir a la búsqueda de familiares y compatriotas.
En medio de los mares de gente que abandonaban la isla todos los días, Castro aprovecha la oportunidad para deshacerse de personas no gratas a la revolución (criminales, enfermos mentales, homosexuales,etc.) quienes fueron embarcados como regalo de "buena" voluntad para el Tío Sam. Ese puñado de malos cubanos, le dieron a Oliver Stone la inspiración para crear el personaje principal de la película: Tony Montana.
El gran Al Pacino fue quien asumió el papel del “Political Prisoner”, como se describe Montana al inicio de la película. El personaje interpretado por Pacino, pasa rápidamente de ser un “pobre” lavaplatos, a convertirse en el más connotado capo de la droga de Miami. Mientras eso sucede, la película nos va dejando pequeñas perlas que contribuyen a que Scarface sea ahora un objeto de reverencia casi religiosa.
Los narcos de hoy
Desde la primera vez que vi la película, hubo algo que atrajo mi atención: la escena en la que Tony Montana mira absorto como desde la mansión de su jefe (aquien acaba de matar) aparece entre penumbras el famoso Zeppelin de la Goodyear, con la leyenda “The world is yours” (el mundo es tuyo). A partir de ese instante, la frase se convierte para Montana en el mensaje premonitorio que dará rumbo a sus objetivos de dominación y poder.
Scarface ha sido para este servidor, un punto de referencia para entender como se mueve el mundo putrefacto de la droga. Los parámetros y las conductas que se muestran en la película, coinciden con los adoptados por muchos narcotraficantes “modernos”. El lujo, el poder, los asesinatos, la corrupción, y los complots; son elementos comunes que vemos día con día en las noticias sobre los carteles de la droga.
En la actualidad el negocio del narcotráfico se extiende como serpiente de mil cabezas en su afán de seducir a propios e incautos. Nadie está exento, y menos El Salvador, la pequeña nación centroamericana que ha sido catalogada desde siempre como el corredor por donde transita la droga hacia el Norte.
Ese es el diagnóstico oficial que nos han vendido las autoridades locales para hacernos creer que el país no es un paraíso de narcos. Pues bien, no les creo, el narcotráfico en El Salvador dista mucho de ser un mero paseo, o un negocio de “dealers” o de delincuentes de poca monta.
Bodegas San Jorge
Año 1993, El Salvador apenas cumplía su primer año de vivir en paz, cuando al poniente de la capital salvadoreña se descubría el mayor cargamento de cocaína jamás visto en el país. Fueron seis toneladas de cocaína pura que se encontraron ocultas en un complejo industrial conocido como “bodegas San Jorge”.
En su momento se hablo que el cargamento de coca era propiedad de Joaquín El Chapo Guzmán, uno de los más temibles y poderosos narcotraficantes mexicanos de la actualidad. Otras tesis apuntaron a los carteles colombianos afincados en las ciudades de Medellín y Calí.
Las investigaciones “extrañamente” no prosperaron, quedando para el olvido semejante hallazgo. Años más tarde, otro alijo de droga era descubierto por las autoridades en los apartamentos Oporto. En esa ocasión se detuvo infraganti a un colombiano que ante la insistencia de los periodistas por saber quien estaba detrás del alijo, sólo se limitó a decir que pertenecía a un salvadoreño muy influyente.
¿Por qué no se investigó más?
Ambos casos nos demuestran como el narcotráfico es movido por gente muy poderosa. Esto último me lo confirmó en 2004 un ex agente de la Dirección Anti Narcotráfico (DAN). Este ex agente me relató su involucramiento en el equipo que descubrió el cargamento de cocaína en las bodegas San Jorge.
Este hallazgo me dijo, los condujo a develar el nexo local de la droga incautada. Según sus palabras, se trató de un personaje sumamente poderoso del país, alguien que por sus nexos con la política y el gran capital, tenía categoría de “intocable”.
Saber esto los puso en una situación de peligro inminente, al punto de salir “expulsados” del país para que no dijeran nada. De ser cierta esta historia, nos deja sobre aviso del peligro que corre nuestro país de caer totalmente en las garras de los carteles de la droga.
Ya naciones como Colombia, México y Guatemala, han sido secuestradas por estas mafias. El dinero maldito que obtienen de sus oscuros negocios les sirve para corromper autoridades y para infiltrar instituciones. Mientras eso sucede, en El Salvador, los acusados y encarcelados por narcotráfico no dejan de ser pequeños capos jugando a ser una versión burlesca del Tony Montana de la película.
Si queremos cortar el cáncer de raíz, las instituciones encargadas de su combate, deben apuntar su mirada a lo más alto, allá donde los peces gordos nadan tranquilos en aguas de impunidad. Si no lo hacen, El Salvador corre el grave riesgo de transformarse en un Estado fallido. Evitémoslo, aún estamos a tiempo.