Desde que Mauricio Funes ganó la elección presidencial, no se había dado la oportunidad de ver juntos tanto al mandatario actual, como al entrante. Finalmente esa ocasión se dio el día de ayer en Costa Rica, cuando ambos funcionarios se reunieron con el vicepresidente estadounidense Joe Biden. Los que vimos las imágenes de Saca y Funes, reunidos en un mismo lugar, no dejamos de sentir reacciones encontradas, ya que es una imagen que además de ser histórica, es inédita. Eso fue ayer, ahora ambos se reunirán por la mañana en Casa Presidencial para dar por oficializado el período en el que los equipos designados por Saca y Funes, ajustarán los detalles para lograr una transición ordenada y sin sobresaltos.
Hace un año Juegos de Poder daba su primer respiro de vida. Quién diría que 365 días después, ese hálito seguiría dándonos ánimos para seguir adelante.
Este es un post dedicado a quienes han hecho de este blog, su blog. Para ello compartiré algunas de las interioridades y anécdotas quedieron origen a Juegos de Poder.
El inicio
Montar este blog fue una inquietud que empezó a rondar mi mente desde finales de 2007. No conocía el medio, ni tenía idea de cómo iniciar este proyecto maravilloso. Juegos de Poder empezó sin grandes pretensiones, de hecho, no me animé a crearlo hasta que compré una revista especializada en computación.
Con la decisión en firme, el siguiente paso fue buscar el nombre y el ropaje que le daría la identidad al blog. Admito qu esta fue una tarea interesante pero frustrante, ya que de todos los nombres propuestos, ninguno pasó el filtro debido a que otros sitios en Internet ya los poseían. Pero bueno, después de depurar una larga lista, quedó finalmente elegida la identidad del blog: se llamaría Juegos de Poder. ¿Por qué lo elegí? Buena pregunta. Para mi Juegos de Poder encierra y concentra mucho de lo que es hoy en día la política. De ahí el nombre.
Hablando de la parte editorial. Cuando inicié la tarea de escudriñar los temas de la agenda nacional, me propuse como horizonte el abordarla de forma desapasionada, y sin tomar posiciones beligerantes o extremas. Otro referente que tomo al escribir mis notas, es no regirme por lo que dicen los grandes medios ( ni sus gurús) porque si así fuera, Juegos de Poder se convertiría en una caja de resonancia de lo que publican ellos (noticias que en su mayoría están influenciadas por la línea editorial de sus dueños y por los intereses económicos de los mismos)
Mis post o artículos nunca han pretendido ser la verdad absoluta, al contrario, lo que escribo en este blog no es más que una pequeña pieza perdida en ese enorme rompecabezas llamado "opinión pública".
Momentos felices
¿Momentos felices? Los ha habido, no muchos, pero si muy significativos. El primero que se me viene a la mente fue cuando el Blog Hunnapuh escribió una reseña sobre Juegos de Poder muy halagadora. La verdad es que nunca me esperé que a pocos meses de iniciado el blog, este recibiera críticas tan positivas.
Los comentarios de quienes nos visitan, también han sido pocos, pero los recuerdo con tanto cariño, que me parecen millones. Otro momento especial fue cuando publicamos una pequeña nota en donde confirmábamos el gane del ese entonces candidato Obama. ¡Wow¡ La cantidad de gente que ingresó de todas las partes del mundo fue increíble, nunca este blog había recibido tantas visitas diarias, así que presidente Obama: ¡gracias por su apoyo¡
Hay muchas cosas por contar que serán expuestas (en otros post) a manera de ir alargando la celebración del primer aniversario de Juegos de Poder. Sin más que decir, solo me resta agradecerles infinitamente su preferencia y su apoyo. Gracias….mil gracias.
Pasó el 15 de marzo, y El Salvador sigue en pie. No hubo fuga de capitales, despidos masivos, inestabilidad social; ni Apocalipsis bíblicos que destruyeran nuestra ya atribulada nación.
Las voces que presagiaban un escenario difícil si la izquierda ganaba, eran pocas, pero muy significativas. Eran los empresarios y los grandes medios de comunicación, quienes al unísono “pedían” por todas las vías posibles que se evitara “entregar” el país al presidente Chávez y al socialismo del siglo XXI.
Estos llamados fueron parte de una campaña que decidió apostarle nuevamente al temor, al miedo y a las dudas que aún genera el FMLN en un sector representativo del votante salvadoreño. Pero esta vez “fue diferente”, y el miedo no fue suficiente.
Mauricio se montó en un mensaje de cambio que logró calar en el 51.32 % de los electores. Con ese porcentaje, se consumaba una victoria largamente esperada y ansiada por la izquierda salvadoreña.
Ahora bien, el 48.68 % que no votó por FMLN, es una cantidad de salvadoreños muy significativa, que merece respeto, y que debe ser tratada como tal. Aunque hay que hacer notar que en ese porcentaje se esconden muchos salvadoreños que siguen viendo con recelo e incertidumbre a un partido que nunca ha dirigido los destinos de nuestro país.
Ese sector necesita tranquilidad y señales claras del ahora presidente electo, en el sentido que su gane no es, ni significará un salto al vacío.
Pues bien, esas señales no tardaron mucho. Llegaron prestas y oportunas el mismo día de la elección,por medio de un discurso que ha sido alabado por todos. Ese discurso, pronunciado al fragor de la victoria, fue tan bien pensado, que de forma casi inmediata eliminó (temporalmente) una polarización que nos viene agobiando desde hace mucho tiempo.
¿Y ahora qué?
Ya pasaron más de diez días desde que Mauricio fue electo presidente, y el ambiente sigue embriagado de una “extraña calma”. Nadie habla (abiertamente) de cacerías de brujas, de comunistas asolapados ni de areneros corruptos. Todo es amor y paz.
En este ambiente de “hermandad”, el partido ARENA se ha mostrado mesurado, sereno y reflexivo. Se le reconoció su talante democrático cuando aceptó la derrota, y se llevó las palmas cuando expresó que sería una oposición vigilante y propositiva.
Mejor…imposible. Me cuesta creerlo, pero debo aplaudir al FMLN y al partido ARENA, por la madurez con la que están afrontando sus nuevos roles.
La elección terminó, y con ella se fueron a la hoguera toda la inmundicia, las agresiones y la incertidumbre que generó esta campaña interminable. Lo único bueno (si cabe la palabra) que nos dejó la elección, es que nos inmunizó y nos sedó de una crisis económica que está estrangulando a todos por igual.
Ese efecto somnífero ya se esfumó, ahora lo que nos queda, es apretarnos los pantalones para hacerle frente a esta crisis que ya está dejando ver sus primeros signos de destrucción.
Si ARENA y el FMLN se siguen comportando a la altura de las circunstancias, El Salvador será el gran vencedor. Por eso cuando escucho hablar de gobiernos de unidad, de respetar la Constitución, y de hacer oposiciones constructivas; me alegro, porque veo en ambos partidos un deseo (genuino, espero) de querer hacer las cosas bien.
Nuestra nación vive momentos históricos, momentos que requieren de nuevos liderazgos, pero por sobre todo de nuevas formas de hacer política. Ese es el próximo desafío que deberán enfrentar nuestros políticos. Nosotros como ciudadanos ya hicimos nuestra parte, ahora les toca a ustedes…no nos defrauden.
Los salvadoreños nos encontramos a horas de decidir nuestro destino en las urnas. Gracias a Dios, los tres días de “reflexión” que otorga el Código Electoral para meditar nuestra elección, nos sirvieron de alguna manera para desintoxicarnos de toda la porquería que los dos principales partidos nos lanzaron durante la campaña.
Sobre esto, este pasado jueves por la noche, en el acostumbrado debate periodístico del programa “8 en punto”, el director del periódico digital El Faro (el Sr. Carlos Dada) mencionó que albergaba la esperanza que los comicios de este próximo domingo fueran los últimos del período de post guerra.
Sr. Dada, cuanta sabiduría tienen sus palabras. Y digo sabiduría porque sus palabras están en plena concordancia con una elección que fue nuevamente copada y contaminada por mensajes y discursos propios de la guerra fría.
Mientras el mundo se encuentra en estos momentos sumido y preocupado por una crisis económica de grandes proporciones, aquí seguimos anclados y obsesionados por temas propios del pasado.
Con decir esto no estoy pidiendo un “borrón y cuenta nueva”, al contrario, las nuevas generaciones deben conocer el pasado de este país, pero privilegiando siempre estudios e investigaciones regidas por metódos y no por ideologías.
Un compromiso por el país
Cuando alguien habla en blanco y negro, no está haciendo otra cosa que expresarse en un lenguaje maniqueísta que divide y fragmenta. Polarizar lo llaman los expertos, yo ocuparía otro verbo más gráfico: flagelar.
Ya son varios lustros de vivir en una sociedad flagelada por un discurso lleno de intolerancia, extremismo y exclusión. Los únicos que se escapan de este tormento son los indiferentes y los que ya perdieron sus esperanzas en un sistema que dice ser democrático e institucional. ¿Es esto bueno para nuestra incipiente democracia? Definitivamente que no.
El Salvador sigue adoleciendo de graves falencias que lo pueden llevar nuevamente a un callejón sin salida. ¿Qué necesidad hay de esto? Ninguna. Entonces que le cuesta a la clase política de este país trabajar para que las instituciones del Estado funcionen como tal.
Si el Tribunal Supremo Electoral fuera verdaderamente un tribunal, y no un club de intereses mezquinos, nadie cuestionaría sus fallos ni la legitimidad de los comicios. Si la Fiscalía General de la República no fuera el patio trasero de la justicia, yo, usted, o cualquiera que se abocara a ella, se sentiría plenamente confiado de contar con una institución que vela por el estricto cumplimiento de la ley.
Y que decir de la Corte de Cuentas, ufffff. Los ejemplos sobran, clara señal que nuestro sistema está podrido y debilitado desde sus cimientos.
Tanto a Mauricio Funes como a Rodrigo Ávila les he escuchado hablar de cambios, pues que mejor señal de cambio nos darían si al ganar la elección, se comprometieran firmemente con el saneamiento de todas las instituciones del Estado.
Si esto se hiciera, creo que estaríamos dando un salto de calidad inobjetable. Ya dimos uno con la firma de los Acuerdos de Paz, pero este en definitiva nos enrumbaría por caminos que ya recorren democracias más desarrolladas que la nuestra.
Play with Fire es una canción de la legendaria banda inglesa The Rolling Stones. La canción fue escrita por el dúo Jagger-Richards en una noche de enero de 1965, mientras ellos se encontraban en Los Ángeles grabando en los RCA estudios. Aunque es un buen tema para discutir y analizar, no será en esta ocasión que hablaremos de música, sino más bien lo que está sucediendo en estos momentos en nuestro país.
Conatos de violencia
En los últimos días he visto con preocupación una serie de hechos lamentables protagonizados por simpatizantes, candidatos y funcionarios de los partidos ARENA y FMLN. No es la primera vez que se dan estos problemas, pero si en esta ocasión no se pone un paro, las consecuencias podrían ser fatales. Insultos, forcejeos, obstrucciones, agresiones y un largo etcétera parecen ser los indicios que la eterna campaña electoral está tomando fuerza y calor. Lastimosamente lo que debería ser una fiesta cívica, se ha tornado en las últimas campañas en un buen pretexto para sacar los más bajos instintos de los principales partidos políticos.
Da pena ajena ver estos tristes y burdos espectáculos de mal gusto, ya es hora que de una vez por todas la clase política se ponga de acuerdo para desterrar estas prácticas que no abonan en nada a nuestra joven democracia.
Una buena señal de que quieren rectificar sería poner un paro rotundo a esa fea práctica de la pinta y pega. Además de ensuciar y atentar contra el ornato de nuestras ciudades, la pinta principalmente de postes se ha convertido en un potencial motivo para altercados y brotes de violencia. Sería una lástima perder la vida de un salvadoreño por intentar pintar un poste con una consigna política. Desgraciadamente los postes ni los árboles votan, porque si lo hicieran, votarían en contra de aquellos que se dedican sistemáticamente a ensuciar y maltratar nuestro paisaje urbanístico.
Y que decir del lenguaje que usan nuestros distinguidos políticos para referirse a sus oponentes ideológicos. Es tan florido y variopinto, que deja perplejo a cualquiera. Epítetos y groserías se encuentran a la orden del día ¿Pero qué ganan con esto? Mucho, pero a un costo tan alto que tarde o temprano les estallará de forma irreversible en sus caras. Jugar a polarizar este país es jugar con fuego, y ARENA y el FMLN lo saben muy bien.
Polarización
Cada vez que nos acercamos a un nuevo evento electoral, el ambiente, el lenguaje y las acciones del FMLN y ARENA suben de tono. Este fenómeno se debe a que estos partidos necesitan “calentar” (polarizar) los ánimos de la gente para centrar la discusión y las miradas en sus propuestas y candidatos. Como siempre, los más perjudicados con esta estrategia son los llamados partidos chicos, ya que terminan aplastados y ahogados por una campaña que no permite la moderación y el razonamiento.
Es triste aceptarlo, pero esto no es nuevo, ni ha sido exclusividad de estos partidos. En 1967, cuando el PDC participaba por primera vez en una elección presidencial, el ambiente de la campaña electoral fue tan denso y polarizante, que dejo a su candidato Abraham Rodríguez sin ninguna posibilidad de hacerse escuchar en ese diálogo de sordos protagonizado por los partidos PAR y PCN.
Por el ambiente que predominaba en esa época, las elecciones presidenciales de 1967 terminaron convirtiéndose en una lucha entre la libertad (PCN) y el comunismo (PAR), debido a que el partido oficialista organizó según el candidato democristiano una psicosis anticomunista en contra del PAR que imposibilitó profundizar en los proyectos que ejecutaría cada candidato, en caso de resultar ganador de los comicios ¿Verdad que le suena conocido todo esto? Así es, cuatro décadas después el lenguaje sigue siendo el mismo, pero ahora aderezado con ingredientes que lo vuelven más inflamable y peligroso.
A mi no me preocuparía si este tipo de discurso se quedara encerrado en el Salón Azul o en una reunión partidaria, el problema es que este discurso trasciende y logra permear todas las capas de la sociedad. Desde articulistas, generadores de opinión, organizaciones sociales, medios, blogs, estudiantes y hasta en el ciudadano común se escuchan diatribas virulentas a favor o en contra de “X” o “Y” candidato o partido.
Moderación
Lo contrario a polarización se llama moderación. Esa es la meta, transitar de un país altamente polarizado a uno en donde la moderación y el respeto sean la norma y no la excepción. Estoy seguro que se puede lograr, pero para que se de este cambio de pensamiento y actitud, los partidos deben dar el primer paso desmontando ese discurso que tanto daño le causa a nuestro país. Paralelamente a ese cambio, todos debemos tomar lo que nos corresponde para ir cambiando esa mentalidad de confrontación.
Desde este blog lanzó esta propuesta sin ningún ánimo de protagonismo, lo único que me mueve es la esperanza de ver un El Salvador en donde todos podamos convivir con nuestras diferencias y convergencias. Hace 16 años fuimos ejemplo en el mundo por terminar de una forma civilizada una guerra bestial e inhumana, demostremos ahora que lo podemos lograr de nuevo sin necesidad de firmas y acuerdos.
*Este artículo fue publicado por vez primera el 2 de julio de 2008. Desgraciadamente los últimos actos de violencia electoral nos ha demostrado que sigue teniendo vigencia y significado.