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1988 es un año que se puede vislumbrar desde el azaroso 2009 como distante e inconexo, pero no lo es, ya que ese año fue el preludio de acontecimientos que dejaron su marca (para bien o mal) en las décadas siguientes.
El 88 fue un tiempo de postración, agotamiento y polarización. La sociedad entera resentía una guerra civil que prolongaba y agudizaba los eternos problemas de siempre. En medio de esa desazón, ARENA, el principal partido de oposición, se prestaba para dar el zarpazo final que lo llevaría a la toma del poder total.
La ARENA de los ochentas fue un partido que nació, creció y se fortaleció a expensas de un Partido Demócrata Cristiano que gobernaba bajo el asecho de muchos. El debilitamiento cada vez más pronunciado del entonces partido de gobierno fue aprovechado por los tricolores, quienes veían como con cada elección ganaban más alcaldías y diputados. Nada mal para un partido que en el 88 tenía apenas siete años de vida.
El principio y el fin
El PDC llegó a saborear las mieles del poder gracias al carisma, la inteligencia y la sagacidad de un líder indiscutible: José Napoleón Duarte. Aunque la suerte de contar con un político de ese calibre, a la larga no les serviría de mucho. Con Duarte en el Ejecutivo, las pugnas en el partido empezaron a ser cada vez más visibles y notorias. Las derrotas propinadas por ARENA, las acusaciones de corrupción y el franco deterioro de la salud de Duarte, no hicieron más que orillar al partido a un callejón sin salida.
El génesis del descalabro pedecista llegaría a finales de 1988, cuando el partido de gobierno se alistaba a elegir en un de cine de la capital a su candidato presidencial. Las cámaras de los medios allí presentes pueden dar fe del caos y la anarquía que originó el derrumbe de un partido emblemático. ¿Pero qué fue lo que motivó tal infortunio? La lucha intestina por la candidatura presidencial entre Fidel Chávez Mena y Fito Rey Prendes.
¿Cuál fue el resultado de ese forcejeo? Fidel Chávez perdió la elección presidencial a manos del candidato arenero Alfredo Cristiani, Fito Rey se marchó a fundar un partido muerto y el otrora poderoso PDC se fundió en una hoguera de intrigas y pugnas que lo terminaron degradando en un partido parasitario y títere de su máximo enemigo político: ARENA.
Veinte años después
2008 no fue muy distinto a 1988, aunque los separan veinte años de distancia, las cosas no han cambiado mucho. Seguimos agotados, postrados y polarizados, la guerra civil se acabó, sin embargo ahora vivimos angustiados y atemorizados por otra guerra más bestial e inhumana: la de las maras.
En lo económico, 2008 fue el año en que El Salvador y el mundo entero vieron estallar una crisis que mandó hasta las nubes el precio del petróleo. En medio de esa crisis, el país tuvo que aguantar otro problema (como si fueran pocos): La eterna, ilegal y desgastante campaña electoral. La jugada magistral del FMLN de nombrar a Mauricio Funes como su candidato presidencial 17 meses antes de los comicios, motivó a que todos los partidos políticos adelantaran filas para no dejarle la vía libre al “elegido”.
Déjà vu
ARENA desde que ganó la Presidencia de la República en 1989, se convirtió en una maquinaria sumamente potente, que creció y se multiplicó hasta donde le fue posible. Mientras los demás partidos se fragmentaban, ellos se fortalecían gracias a una mezcla de dirección vertical, pragmatismo sólido y disciplina férrea.
Puede ser que este estilo de dirigir un partido sea poco democrático, pero si muy efectivo a la hora de obtener réditos políticos. Todo lo anterior se traducía en una unidad “granítica” que se oxigenaba de un ambiente y una estabilidad económica y social que no les provocó muchos problemas a los dos primeros presidentes areneros.
Empero nada es eterno, El país entró en una recesión a partir de 1996, el FMLN empezaba a ganar terreno, y ARENA mostraba su primer signo de desgaste luego de perder las principales alcaldías del país en 1997. Aún con ese tropiezo, ARENA ganaría holgadamente la presidencia dos años después (aunque sería la última ocasión que lo harían sin sufrir tantos traumas).
La primera vez que ARENA conquistó la Presidencia, lo hizo a costillas de un PDC irreconocible, mientras que las del 94, 99 y 2004, se las agenció gracias a la inexperiencia, la tozudez y al radicalismo de un FMLN que parecía sentirse cómodo en la cancha de la oposición.
Aunque debemos acotar que esa comodidad empezaría a cambiar de forma pausada pero constante a partir de 1999. Luego de la derrota electoral de ese año, el Frente se sumergió en una serie de luchas intestinas que terminaron por expulsar a todo aquel que no se alineara a los designios de la vertiente ortodoxa.
Esa “purificación” fue acompañada con una oposición que empezó a desplegar su fuerza en las calles mediante el apoyo a gremios, sindicatos y grupos de fachada que resistieron a varias medidas adoptadas por los gobiernos de Francisco Flores y Antonio Saca.
La lógica dictaba que esa oposición atroz traería tarde o temprano los frutos esperados. Y así fue, las elecciones de medio período de 2003 dejaron tirado en la lona al partido ARENA, y no era para menos, era la tercera elección consecutiva que perdían la oportunidad de recuperar la Alcaldía de San Salvador. A este golpe emocional se sumaba otro aún peor: seguían perdiendo diputados que ayudaran a contener el eterno bloqueo que había infringido el Frente a la Administración del entonces presidente Flores.
Ángel
A pocos meses del fracaso, las luces de alarma se encendieron nuevamente al enterarse que el FMLN aventajaba en más de dos dígitos la intención de voto para las elecciones presidenciales de 2004. El partido se encontraba lastimado, las bases resentían malas decisiones de estrategia, y para terminar de amolar: el presidente Flores era visto en el partido con odio y desdén por haber propiciado la derrota de ese año.
Definitivamente era una encrucijada que muy pocos partidos podrían resolver sino fuera por un poco de suerte y un buen candidato. Pues bien, ARENA encontró eso y más en la candidatura de Tony Saca. A él, a su trabajo, y al pésimo contendiente que resultó Shafick Handal, le deben el sonoro éxito que obtuvo el tricolor en las elecciones presidenciales de 2004.
Como político, Saca acumuló un enorme capital desde que se lanzó como candidato. Su influencia y sus poder no dejaron de crecer aún estando sentado en el sillón presidencial. Esa astucia para moverse en las aguas turbias de la política le redituó éxito tras éxito. Tal era la perfección, que su gobierno llegó a asemejarse en los primeros años a un acorazado avasallador que no conocía de obstáculos.
Su popularidad crecía como la espuma, y esto se hacía notar en las encuestas. Con un capital político más que envidiable, sólo tenía dos opciones respecto a este: cuidarlo para salir por la puerta ancha de la historia, o dilapidarlo en su afán de obtener más poder. Las elecciones de 2006 lo orillaron a optar por la segunda opción.
Para obtener este propósito el ex mandatario se convirtió al mismo tiempo en mandamás del partido y del país, provocando así una dualidad de cargos incompatible con lo que dicta la Constitución, y con lo que propugnaba en vida el fundador de ARENA.
Esa decisión le acarreó una oleada de críticas que no amilanaron su afán de ganar las elecciones de 2006. Al final el objetivo no se cumplió en su totalidad, pero esto no fue un motivo que pusiera en riesgo el respeto que se había labrado al interior del partido.
Eso sí, el ser Presidente de la República de ocho de la mañana a cuatro de la tarde, para luego transformarse en la cabeza de ARENA, no le pasaría factura hasta dos años después, cuando el partido cayó preso de su propia farsa.
Demonio
Hace pocos días, en un canal de televisión, el ex canciller Francisco Lainez calificó las primarias del partido ARENA como un reality show. Un evento creado para aparentar una democracia que nunca existió. Mientras duró el reality que denunció Lainez, la indestructible ARENA, la misma de la disciplina férrea y unidad “granítica” fue sacudida como nunca por sus propios demonios.
El final del “reality” todos lo conocemos: Saca eligió al peor candidato que podría presentar, el partido se fraccionó y el FMLN ganó la presidencia en una noche histórica. Desde entonces el ángel se convirtió para algunos sectores, en el demonio que propició la derrota de la poderosa ARENA.
Ahora el partido vive la peor crisis de su historia, ya no tiene el poder que ostentaba cuando perdía elecciones de medio período, ni la brújula que le indicaba donde apuntar su destino. No tiene nada.
Es increíble, pero desde que asumió la presidencia Mauricio Funes, el que debería ser el principal contrapeso del poder, no ha podido ser ni la sombra de la oposición que ejercía el Frente cuando ARENA gobernaba, ni mucho menos aquella que desplegó con fuerza y aplomo cuando la Democracia Cristiana dirigía el país.
Insisto: ARENA está presa de sus propios demonios. Sigue anclado en un anticomunismo desfasado que grita a los cuatro vientos que El Salvador será la tumba de los “rojos”, cuando son estos mismos los que en vez de morir, están más vivos que nunca, tienen poder, paciencia y la picardía para hacerlos desaparecer del mapa político.
¿Sigue teniendo futuro el proyecto de ARENA? Esa es la gran pregunta que muchos se hacen ahora. Difícil respuesta cuando lo que vemos es un partido ahogado en una interminable lucha de intereses creados. Si ARENA cae, sus satélites (PCN, PDC) también caerán. Sería el escenario más catastrófico al que se podría enfrentar no sólo ARENA, sino el país y su aún novel democracia.
En 1988 una lucha interna por la candidatura presidencial mandó a la Democracia Cristiana al despeñadero. Perdieron el poder, al poco tiempo su único líder moriría abatido por un cáncer, y finalmente el partido se dividiría en mil pedazos. Veinte años después, el reality arenero provocaba el mismo resultado: perdían el poder, el partido se ahoga ahora en divisiones abiertas y subterráneas, y lo que es peor: el único líder que los podría salvar de la debacle está enterrado en el Cementerio General desde hace diecisiete años.
Aló, aló…Adolfo, aló ¿me escuchás?.... ¿quién habla? Roberto Silva… ¿Ah? ¿Mi amigo? Sí, si, Adolfo.
Así inicia la llamada telefónica que sostuvo el diputado desaforado Roberto Silva Perreira, con el otrora influyente y poderoso Adolfo Tórrez. Este dirigente, mejor conocido como “El Chele”, es o “fue” un político que adquirió notoriedad pública por ser una de las cabezas logísticas que movía el engranaje de la maquinaria arenera en el departamento de San Salvador.
Desde que su nombre saltó a la luz pública, siempre estuvo ligado a la controversia. Amado por unos y odiado por otros, así era Tórrez. Durante la pasada campaña se le acusó de fabricar Duis falsos, de montar el show de la bandera, y de pagar a sus empleados para que votaran por el partido ARENA.
Ninguna de estas acusaciones prosperó... hasta el día de ayer, cuando el periódico digital El Faro publicó la grabación de una llamada telefónica que sostuvo Tórrez con el ex diputado Silva. Lo que se escucha en la grabación deja a cualquiera con los pelos de punta, y no es para menos, en esta se consigna como Tórrez le pide a Silva la friolera cantidad de 500 mil dólares para sacarlo a él y a su esposa de los líos que tienen con la justicia.
Cuando leí el informe y escuché los audios, mi primera reacción fue de asombro, pero también de incredulidad, ya que no creía que la noticia fuera a causar un terremoto en ARENA, ni en los demás medios de comunicación.
Pero mi apreciación resultó errónea al percatarme como en horas de la noche los principales medios daban eco a la noticia. Esa vorágine de notas periodísticas empujó a la máxima dirigencia del partido tricolor a despojar de su cargo a Tórrez, y a expulsarlo definitivamente de las filas areneras.
La actitud del partido ARENA creo que ha sido correcta, pero no la exime ni la protege de la avalancha que podría generar este escándalo. Recordemos que Roberto Silva está siendo buscado por sus nexos con el narcotráfico, y por ser el autor intelectual de la muerte de los tres diputados areneros del PARLACEN.
Este último caso es de aquellos que “pica y se extiende”, por ende las revelaciones que se escuchan en la llamada telefónica de Tórrez y Silva, pueden dar pie a que salgan nuevos actores que hasta el día de hoy siguen escondidos en el anonimato.
Un camino difícil
Con este escenario de crisis, la comisión que está evaluando el camino debe tomar el partido para recomponer sus filas, deberá repensar su accionar, de tal manera que estos sucesos no lastimen ni dañen la maltrecha unidad interna.
ARENA se encuentra en la peor encrucijada de su vida: por un lado tiene que adaptarse a su nuevo rol, y por otro debe mantenerse fuerte como partido y como estructura. Si esto último no se logra, estaremos siendo testigos del inicio de una larga agonía para un partido que fue grande cuando saboreó las mieles del poder, pero que fue débil e irrelevante cuando el pueblo lo sacó de el.
Sí, acertó, si usted es alguien que vivió la década de los noventa al máximo, sabrá muy bien que el título de este post está inspirado en una de las canciones más emblemáticas del grupo de rock argentino Soda Stereo.
Es conocido que esta canción es una de las favoritas de Gustavo Cerati (el vocalista de la banda) quien la escribió inspirado según sus palabras “en una época muy tremenda (1988) en donde la Argentina atravesaba una hiperinflación que generó una furia desatada”. En ese contexto afirma Cerati “no fue difícil escribir sobre una ciudad en furia”.
En la actualidad, “más allá de la letra de la canción, la expresión "en la ciudad de la furia" se volvió una frase común para denominar el malestar urbano en toda América Latina”.Pues bien, ese malestar para alguien como yo, que ha vivido toda la vida en San Salvador, es ahora cada vez más inquietante y perturbador.
Lo blanco y lo negro de una urbe
Navegando en Internet este fin de semana me encontré con el sitio Skyscrapercity, un foro en donde los participantes escriben sobre el desarrollo urbano de las ciudades. En este, los miembros inscritos publican lo que ellos dan en llamar “threads”, que me imagino es un sinónimo de post o artículo en donde informan o comentan sobre las nuevas construcciones que inundan las grandes urbes del mundo.
En el foro dedicado a El Salvador hay una categoría donde se aglutinan los principales proyectos que se están ejecutando en el área metropolitana de San Salvador. En esta sección uno puede enterarse entre otras cosas, de todos los rascacielos que se construyen en la actualidad.
Debo admitir que la información es muy buena (fotografías, planos, primicias, etc, etc) pero lo que verdaderamente llama la atención son las reacciones de la gente que participa en los foros. Ya sean extranjeros o nacionales, todos se sienten orgullosos de cómo San Salvador se ha convertido en una ciudad ordenada, vistosa y moderna; hasta se pavonean de ver una capital en donde los rascacielos lujosos y vistosos brotan como hongos.
Yo también quisiera sentir el mismo orgullo, pero no puedo porque esa cara que muestran de San Salvador no corresponde totalmente a la realidad. Lo siento, pero no puedo mantenerme indiferente ante un San Salvador que agoniza por la desidia y el olvido de las autoridades.
Desde hace muchos años amplias zonas de la capital languidecen y se muestran moribundas. El centro histórico, otrora escenario de grandes gestas, y del que todos nos deberíamos sentir orgullosos, es ahora un lugar sitiado por la inmundicia y las ventas callejeras que se extienden por todas sus calles y plazas como un cáncer incurable.
Edificios abandonados, predios baldíos, antros de perdición, caos vehicular, villas miseria, basura por doquier y un largo etcétera han hecho del “otro” San Salvador una tierra de nadie.
¿Y las autoridades? Bien, gracias. La capital podría salir del ostracismo al que la tienen sometida si todas las fuerzas vivas de la ciudad, y en especial los políticos se unieran para rescatarla. La tarea es titánica, pero alguien debe hacerla ¡¡YA!!
Territorio rojo
1997 fue el año del gran campanazo, el FMLN, la principal fuerza de oposición obtenía su primera gran victoria electoral al ganar la Alcaldía de San Salvador y los principales municipios que conforman el área metropolitana. Desde entonces el partido rojo ha solidificado su hegemonía , al punto de convertir la capital en el territorio en donde se concentran sus principales bastiones de apoyo y simpatía.
Héctor Silva, su primer alcalde, tomó decisiones que en su momento le redituaron buenos dividendos: Impulsó el polémico relleno sanitario de Nejapa, rescató las principales plazas del centro histórico y dividió la capital en una serie de distritos que ayudaron a descentralizar los servicios que presta la alcaldía.
Esos logros sumados a la simpatía que generaba en los capitalinos, le valieron la reelección, la cual obtuvo de una forma categórica y aplastante. Hasta ahí todo bien, luego vendría el bache en el que han caído las últimas dos administraciones municipales del FMLN.
Si bien es cierto que los logros obtenidos en la administración Silva fueron modestos, pero significativos; se necesitaba avanzar en ellos y en otros que le dieran un nuevo rostro a la ciudad. Ese impulso se perdió en la administración del alcalde Carlos Rivas Zamora por la lucha intestina que se dio en ese entonces entre renovadores y ortodoxos.
Con un consejo municipal dividido y con un partido igual de fragmentado, ARENA tuvo la oportunidad de su vida para arrebatarle la alcaldía al Frente. Pero para desgracia de los areneros, cuarenta y cuatro votos los separaron del gane.
Con un triunfo apretado y disputado, la Dra.Violeta Menjivar ha transitado desde entonces en medio de un mar de críticas y de logros que aún cuesta distinguir.
¿Quién ganará?
Nos encontramos a poco menos de 48 horas para elegir en las urnas al nuevo alcalde o alcaldesa de ciudad capital, y la gran pregunta que todos los capitalinos nos hacemos es ¿quién ganará?
La lucha ha sido dura, porque San Salvador ahora más que nunca será la tumba donde los rojos o los tricolores terminarán. El simbolismo es grande y las esperanzas también.
ARENA lo sabe, por eso la campaña de Norman Quijano fue creciendo de una forma agresiva y exponencial. Es cierto que Norman cometió varios errores hasta hace muy poco (llamar dementes a los capitalinos o el triste célebre show de la bandera) pero esos errores fueron quedando marginados por una intensa campaña territorial, por propuestas ambiciosas y por un candidato que ha trabajado más que nadie.
Eso la gente lo percibe, por eso encuestas como la UCA, y UTEC plasmaron en sus sondeos de opinión que el candidato arenero es quien tiene las mejores propuestas para San Salvador.
En otro país o en otro momento, ese reconocimiento debería ser suficiente para que un candidato ganara, pero en El Salvador esto no necesariamente es así.
Cuando Norman Quijano visitó mi colonia, pude exponerle lo que pensaba de sus proyectos y de sus posibilidades, y le hacía ver como su candidatura está compitiendo en una lucha desigual, porque por un lado tiene a la Dra. Menjívar como principal contendiente, y por el otro tiene a Mauricio Funes, quien con su popularidad estaría arrastrando votos que podrían apuntalar una posible victoria efemelenista.
A esos factores hay algo a lo cual Norman no podría hacer mucho, y eso es el voto de castigo. Así es, Norman Quijano podría ser la principal víctima de haber separado las elecciones de este año. Y digo esto porque el elector podría acudir este domingo a las urnas no con la intención de elegir alcaldes y diputados, sino más bien con la inquietud de refrendar o castigar el trabajo que ha hecho el presidente Saca en los últimos años.
Votos de castigo vs. votos de razón
El voto razonado ha cedido terreno al voto de castigo, por eso Norman en el último tramo de su campaña instaba a los capitalinos a “más que apoyar un partido político, a respaldar el mejor programa de gobierno municipal”. El intento se vale, pero ese llamado estaría bien si en El Salvador se votaran por candidatos y no por banderas partidarias, pero no es el caso.
Con esto no estoy diciendo que no puede ganar, claro que lo puede lograr, solo basta ver las últimas reacciones de los principales dirigentes del FMLN, para darnos cuenta que hay vacilación y hasta cierto temor de que su candidata pierda la reelección.
¿De que dependerá el gane? Norman lo dijo en una entrevista, él está esperanzado a que la gente que vive en las comunidades y en zonas marginales, salgan a votar mayoritariamente por su candidatura. Yo apoyo esa tesis, porque si Norman quiere ganar, necesita de una votación masiva que le haga contrapeso al poderoso voto duro que tiene el FMLN en la capital.
Ahí radica la fortaleza y la esperanza de la Dra. Menjívar para esta elección: en la lealtad de ese voto duro, en el rechazo a todo lo que esté asociado al partido de gobierno, y en la popularidad del candidato presidencial Mauricio Funes. Si esos factores prevalecen, tendremos tres años más de dominio rojo en la capital. Una vez termine este barullo, San Salvador regresará a la normalidad y a la espera que las autoridades electas la rescaten de una vez por todas de la ignominia y del olvido…si lo logran, San Salvador dejará de ser la eterna ciudad de la furia, para convertirse en una nueva y resplandeciente ciudad de la esperanza.
Bienvenidos todos. Hoy, seis de enero de 2009 arrancamos nuevamente con esta iniciativa de análisis y reflexión llamada “Juegos de Poder”.
El año que recién finaliza nos dejó una herencia negativa que no muestra aún todas sus aristas. En el caso de nuestro país, la crisis económica mundial, se mezcla con la recta final que nos llevará a conocer quienes dirigirán nuestros destinos desde las alcaldías, el congreso y la presidencia de la República.
Cuando iniciamos este blog en marzo de 2008, nos enfocamos principalmente en hacer posts que hurgaran en los entretelones de los grandes contendientes. Analizamos las posibilidades, las virtudes y las limitantes de los principales candidatos, además de buscar adelantarnos a las estrategias, los movimientos y los resultados que tendrían estos últimos en las preferencias del electorado.
Por este motivo el primer post de 2009 lo queremos dedicar a quienes no han podido leer todos nuestros análisis electorales. A continuación los dejaremos con una pequeña sinopsis de cada artículo y el link respectivo (en el titular) para que lean todo el contenido.
Fue el primer artículo en donde hicimos nuestra primera aproximación al ambiente electoral que en ese entonces (marzo de 2008) empezaba a calentar. Retratamos como la difícil situación económica de ese momento podría jugar en contra de la más afilada estrategia que pudriera implementar el partido ARENA para retener el Ejecutivo.
“El signo de los tiempos” fue la base para lo que daríamos en llamar “la trilogía electoral”, la cual consistía en tres artículos entrelazados uno tras otro. El segundo artículo de esta tríada fue ¿Funes presidente? En este escrito se hace una radiografía de las posibilidades, las limitantes, las oportunidades y los obstáculos que podría enfrentar Mauricio Funes en sus aspiraciones presidenciales.
El último artículo de la trilogía fue ¿Ávila presidente? De la misma forma que el anterior, recreamos las posibilidades, las limitantes y el contexto en que se gestó la candidatura de Rodrigo Ávila.
El 28 de mayo publicamos un artículo que interioriza en la candidatura de la Dra. Violeta Menjívar, y en el efecto que podría tener una posible victoria en las elecciones presidenciales de marzo.
Una campaña muy sui generis (Redoux)
Es un artículo basado y escrito para las elecciones de 2006, el cual publicamos por la importancia y la vigencia que aún tiene para retratar y dibujar el sistema de partidos que impera en nuestro país.
Ha sido hasta el momento nuestro único artículo que versa sobre las encuestas. En este hacemos una pequeña introducción sobre lo que piensa un reconocido encuestador estadounidense sobre este tipo de mediciones, para luego adentrarnos en el análisis de la primera encuesta electoral que la Universidad Tecnológica publicó a mediados de junio.
Es nuestro llamado a parar la violencia electoral que se empezaba a desbordar a mediados de año. Por desgracia lo que vislumbramos en ese entonces, ahora vuelve a surgir con signos más preocupantes y palpables. Si hay un artículo que recomiendo, es este, por ser un llamado a la paz y a la cordura que debe prevalecer entre todos los salvadoreños.
Acciones y reacciones de un discurso
En agosto aprovechamos la presentación del programa de gobierno del FMLN para hablar un poco de este tópico al que muy poco se le pone atención.
La mano "invisible" de los políticos
Un artículo irreverente si se quiere, pero con un gran mensaje al final del mismo.
Si algo ha caracterizado a la fórmula presidencial de ARENA, es el difícil y tortuoso parto que dio origen a esta dupla que busca retener el poder por un quinto período consecutivo. Este artículo vio la luz al día siguiente que Arturo Zablah fue oficializado como candidato a la vice presidencia. Al igual que los análisis hechos a las candidaturas de Funes y Ávila, con este pretendimos develar los pros y contras, las posibilidades, las limitantes y los escenarios hipotéticos que se podrían gestar con la entrada de Zablah a la palestra política.
Al fin salió humo blanco de las entrañas areneras, el Ing. Arturo Zablah es oficialmente el compañero de fórmula de Rodrigo Ávila. Su confirmación como candidato a la vicepresidencia llega en momentos cruciales y difíciles para ARENA. Y no es para menos, la semana que está por finalizar nos dejó otra encuesta que sigue mostrando a Mauricio Funes como el más fuerte aspirante a ganar el sillón presidencial.
¿Es oportuna su elección? Para los intereses del partido, si, para los intereses del candidato, no. Aunque suene contradictorio, el atraso en la elección del candidato a la vicepresidencia estaba generando fuertes fricciones y presiones para Ávila y para los grupos que pululan alrededor del redil arenero. Si no se ponía un alto a esta situación de alta volatilidad, se corría el riesgo de provocar un segundo cisma al interior de la ya deteriorada unidad tricolor.
¿Porqué no es beneficiosa la elección para el candidato? Por el tiempo. El economista Luis Membreño lo dijo muy bien este viernes en la entrevista con Romeo Lemus, “no es lo mismo haber elegido el compañero de Ávila en marzo que en octubre”. A este valladar debemos sumar las complejidades de la negociación y las concesiones que debió hacer Ávila para convencer a Zablah.
Como es de esperar, Zablah tratará de incidir con sus planteamientos y postulados en el programa de gobierno, por lo tanto es casi seguro que este sufra modificaciones y hasta la separación de algunos de sus gestores (quizás por este motivo hace dos días uno de los principales miembros del equipo de René León lo descalificó ante las cámaras de televisión como alguien que no es conocedor ni experto en materia económica)
Un cambio a implementar lo más pronto posible y que requerirá de sumo cuidado, es saber como se diseñará la estrategia para vender a Zablah al electorado, y digo esto porque nadie duda (excepto el técnico arenero) de las capacidades intelectuales y académicas del candidato a la vice presidencia, las cuales por cierto son superiores a las de Rodrigo y Mauricio juntas. Si ocupáramos términos cinematográficos, la pregunta sería: ¿Cómo promocionar una película en donde el actor secundario es mejor que el actor principal?
Menudo problema para los estrategas de campaña, porque nos guste o no, en una campaña presidencial quien se lleva todas las palmas y quien acapara todos los reflectores es precisamente el candidato a la primera magistratura. Por eso repito que aunque Zablah tiene credenciales que lo hacen un candidato respetable, estas deben ser explotadas de forma tal que no terminen dañando ni haciendo ver mal a Rodrigo Ávila.
Pros y contras
Ahora si entremos en aguas profundas, develemos los pros y contras, las posibilidades, las limitantes y los escenarios hipotéticos que se podrían generar con la entrada de Zablah a la palestra política.
Empecemos por lo positivo. Cualquiera que esté metido en el ambiente político o que conozca un poco de lo que sucede en el día a día le dirá que Arturo Zablah es un hombre probo, conocedor de la cosa pública, excelente académico y empresario destacado. A esto sumémosle un plus adicional: Arturo Zablah es quizás el analista con la visión más afilada y aguda de la realidad nacional. Nadie como él puede desgranar con facilidad pasmosa las grandes deficiencias del sistema político y económico que impera en nuestro país.
Pero hay un anexo que lo hace o lo hacía aún más atractivo: que era un acérrimo crítico de los gobiernos areneros. Que Gerson Martínez y Salvador Arias criticaran todo lo que provenía del gobierno no era noticia, pero si el Ing. Arturo Zablah hablaba, eso si generaba escozor, porque su estatus de ex funcionario de las administraciones Cristiani y Calderón Sol le daban una robustez de credibilidad que nadie tenía.
Esta visión crítica de la realidad le fue ganando adeptos tanto en la izquierda como en sectores y segmentos de la sociedad que habían sido dañados por las políticas areneras. Esta aceptación lo fue orillando cada vez más a la posibilidad de dar el gran paso a la escena partidista.
Paradójicamente sus primeros acercamientos en esta área fueron con el partido que ahora será su principal oponente: el FMLN. En su momento Zablah dijo del Frente que era un vehiculo indispensable en esa gran alianza que se necesitaba para sacar a ARENA del poder.
Pero al no obtener el beneplácito del partido de izquierda, decidió seguir con sus aspiraciones presidenciales bajo un agrupamiento político que apostaba a jugar en el terreno de la tercera vía.
Ese esfuerzo no llegó a buen puerto por la indecisión de los partidos que apoyaban a Zablah. Desde entonces el ahora candidato a la vicepresidencia pasó al anonimato, nadie habló de él hasta que ARENA se enredó y se complicó la existencia con su doloroso y traumático proceso de primarias.
La elección de Rodrigo Ávila como candidato presidencial complicó todo desde el inicio, ya que rápidamente fue etiquetado como el candidato del continuismo. Con este mote a cuestas tenía la obligación imperiosa de transmitir credibilidad, y para lograr eso debía dar muestras claras de cambio.
Ante ese escenario, hizo lo que la lógica dictaba. Hubo reestructuración, llegaron caras nuevas, tomó las riendas del partido, Saca se hizo a un lado, pero esto no lograba incidir en la percepción de los salvadoreños. La gente clamaba cambio, pero este no lo veía ni en ARENA ni en Rodrigo Ávila.
Se necesitaba urgentemente una señal inequívoca en ese sentido y esta solo la podía dar Arturo Zablah. El máximo crítico de los últimos gobiernos areneros, enemigo íntimo de las argollas y detractor a ultranza de la dolarización era en definitiva la pieza que faltaba para apuntalar la alicaída candidatura arenera.
Pero así como hay simpatizantes de Zablah, también hay detractores muy poderosos que lo miran con recelo y temor. Este rechazo podría ser potencialmente peligroso si ARENA no empieza a repuntar en las encuestas, ya que tanto los detractores de Ávila y Zablah pasarían rápidamente la factura, dividiendo al partido y minando aún más las bases que lo sostienen.
En teoría Zablah debería aportar el caudal electoral que le falta a Rodrigo para alzar vuelo. Lograr este objetivo será una tarea nada fácil (aunque no imposible) primeramente porque el voto duro del partido ARENA no termina de consolidarse, y esto es elemental para ir a pescar los votos que hacen falta.
La clase media es otro problema que podría enfrentar Zablah en su busqueda de votos, ya que este sector miraba con buenos ojos la actitud de crítica y denuncia que tenía hacia el partido que hoy lo cobija, pero al enrolarse en sus filas, su atractivo y su mensaje pierden brillo y credibilidad.
Zablah ha sido enfático que con su incorporación a la fórmula arenera se sumaran otros sectores de la sociedad civil que lo apoyan. Si esto se da, entonces estaríamos entrando en terrenos y escenarios que no se habían previsto hasta la fecha.
De lo que si estoy convencido es que su incorporación elevará sustancialmente el debate de ideas, lo cual redundará en una mejor campaña y en una presión adicional para que el FMLN hable más de soluciones y menos de críticas. En la misma sintonía el candidato ha dicho en sus primeras declaraciones que además de discutir los grandes temas de nación, hará lo posible para incidir en la erradicación de las campañas de miedo y de terror. Que bueno, ojalá lo logre.
Continuará.
Este fin de semana el FMLN llevó acabo la convención donde aprobaron el programa de gobierno de la fórmula presidencial encabezada por el periodista Mauricio Funes y Salvador Sánchez Ceren. El marco elegido para el evento fue el anfiteatro de la feria internacional, y como era de esperar, el lugar lució colmado de militantes. El orden y la pulcritud que caracterizan este tipo de actos partidarios fue notoria, parecía que todo estaba fríamente calculado y planificado.
Admito que no pude escuchar en su totalidad los discursos de Mauricio ni de Salvador como para hacer una valoración más exacta de lo que dijeron (ya habrá tiempo para realizar un estudio comparativo de lo que propone tanto Mauricio como Rodrigo). Aún sin haber escuchado íntegramente el discurso y sin tener todavía en mis manos el plan de gobierno, ya presagiaba desde días atrás las reacciones de ARENA, de la cúpula empresarial y de algunos medios de comunicación a dicho documento programático.
Inequívocamente las reacciones publicadas este lunes en los principales medios escritos nos dieron la razón. Las críticas de los rotativos iban encaminadas a que la formula efemelenista no presentó nada nuevo, que era un plan “recalentado” y una copia casi exacta del programa presidencial del difunto Schafik Handal. Mientras tanto el Presidente de la República dijo todo lo contrario, afirmó que los planteamientos de ese documento son tan parecidos a lo propuesto por Rodrigo Ávila, que era mejor que votaran por el candidato tricolor. En la misma línea del mandatario, Ávila denunció que Funes había plagiado algunas de sus propuestas que ha expuesto en sus giras de consulta por el interior de la República.
Estas reacciones encontradas se suman a las hechas por la cúpula empresarial, las cuales por cierto no se salieron del renglón. Sus principales cabezas criticaron la ambigüedad y los nubarrones que ellos visualizan en algunos aspectos del plan de gobierno. También criticaron que no se especifique de donde saldrán los fondos para financiar el plan.
Dentro de todas estás críticas, lo que realmente levantó polvo fue la controversia generada por el cruce de declaraciones entre Federico Colorado, presidente de la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) y el candidato Mauricio Funes. Este enfrentamiento verbal se debió a que Funes acusó en su discurso que “quienes se rasgan las vestiduras en defensa del mercado y alertan sobre una perniciosa intervención del estado ante una victoria electoral del FMLN, son los que han estimulado todos estos años un uso patrimonialista del estado en beneficios de pequeños grupos asociados con el partido de gobierno”.
Colorado reaccionó pidiendole a Funes que si tenía nombres de esos grupos o empresarios que se han lucrado a costillas del Estado, que los diera, ya que "ellos como gremial son los principales interesados en conocerlos, si es que los hay". La respuesta no se hizo esperar del candidato. Ante la insistencia de la prensa para que Funes diera nombres, este reaccionó mencionando directamente a Colorado como uno de los empresarios que se benefician a expensas del gobierno.
Si hay algo que a Funes se le reconoce es que no tiene ningún impedimento para decir las cosas por su nombre, y eso como lo dijo un articulista "le gusta a la gente". De sobra es conocido como Funes desde su tribuna periodística se dedicó a confrontar con los poderes fácticos de este país. Aunque eso en sí no es malo, también le puede acarrear problemas, porque aunque algunas o muchas de las críticas (según el gusto del cliente) que se le hacen puedan estar sesgadas o injustificadas, él o cualquier candidato deben mantener siempre la prudencia y el buen juicio a la hora de responder críticas, ataques o maldiciones.
No se si en esta ocasión los planes de gobierno jugaran un rol protagónico, y digo esto porque el tipo de campaña electoral al que nos tienen acostumbrados ARENA y el FMLN, de lo que menos se habla es precisamente de eso.
En esta oportunidad las críticas lanzadas al programa del Frente no deberían ser muy distintas de las que se les pudieran hacer al programa que presente Rodrigo Ávila, y esto lo sustento con un párrafo extraído de mi tesis de graduación.
“los programas de gobierno en una contienda electoral se utilizan como instrumentos de propaganda política, es decir, como medios de convencimiento para que la colectividad vote por un partido político. Por esta razón estos programas buscan plantear soluciones a las necesidades e intereses de muchos sectores de la población, lo que a su vez termina generando un alto grado de ambigüedad en los proyectos presentados”
Esta ambigüedad o similitud será más notoria en esta ocasión porque ambos candidatos han moderado sus posiciones para captar votos tanto en el electorado indeciso como en el contrario. Es por eso que en la próxima elección la línea que dividirá las propuestas de Ávila y Funes será tan delgada y tenue, que lo único que las podrá diferenciar las unas de las otras serán los énfasis y las convicciones que trasmitan los candidatos para llevarlas acabo.
John Zogby es uno de los encuestadores más respetados de los Estados Unidos. Por esa condición de credibilidad que se ha ganado en más de dos décadas de trabajo, su opinión siempre es y será un punto de referencia obligado. En 2004 publicó un artículo sobre las encuestas en donde nos deja ver datos interesantes sobre esta profesión apasionante y controvertida.
De entrada nos relata en su artículo como los estadounidenses tienen una relación de odio y amor por las encuestas que indagan en temas político-electorales. Los que las aman dice Zogby, les encanta saber quién toma la delantera, quién tiene probabilidades de ganar o quién asume la posición más popular frente a temas como la atención de la salud o la economía. John Zogby nos explica que esta afición o “adicción” a las encuestas se debe a la atomización de la sociedad estadounidense, la cual se genera por un estilo de vida y de trabajo que la desconecta en cierta forma de la realidad. Por este motivo las encuestas le dan al ciudadano una sensación de pertenencia o de saber donde se encuentra en relación con otros".
Los que las odian o se quejan más de las encuestas son los que están mejor informados de ellas. En este apartado obviamente Zogby se refiere a los políticos, los cuales a menudo acusan a los encuestadores de “sobrepasar el límite de la simple medición de fluctuaciones de la opinión pública, de manipular a los votantes, ejercer la influencia de gurús sobre los dóciles funcionarios elegidos, y por último de afectar la asistencia de votantes a las urnas el día de la elección”.
¿Y usted, las odia o las ama?
Aterrizando en nuestro país, las encuestas sobre temas polícos poco a poco han ido ganado mayor protagonismo, para bien o para mal. Ahora vemos como hasta los medios de comunicación le están haciendo la competencia a las universidades,al elavorar y publicar sus propios sondeos de opinión. Esto me parece perfecto ya que en Estados Unidos se da el mismo fenómeno, lo único malo que veo en esto es que los grandes medios no publican mayor cosa sobre las encuestas realizadas por los los institutos de educación superior.
Por la importancia de los próximos comicios y por la coyuntura en las que estamos inmersos, me atrevo a vaticinar que las encuestas tendrán una importancia inusitada. En lo personal las encuestas roban mi atención no tanto por los resultados, si no más bien por las reacciones que generan en los políticos. Estas reacciones han venido evolucionando con el tiempo, ahora por lo menos ya no se escuchan ataques furibundos en contra de estas. Pareciera que ahora las críticas se han reducido a frases prefabricadas tales como: “es la foto del momento” o la ya clásica: “la verdadera encuesta es el día de la elección”.
Por más gastadas que parezcan estas frases no dejan de tener razón, ya que las encuestas ni predicen el futuro ni tienen la capacidad de dar por sentado un resultado.
Pero tampoco se les puede dar la categoría de infalibles. Ya en el pasado han habido verdaderos fiascos con encuestas de dudosa procedencia o ligadas con intereses claramente identificados. Las encuestas que se prestan a este juego riesgoso pierden más de lo que pueden ganar. La credibilidad es el capital más valioso en este negocio. Si se pierde…se pierde todo.
La encuesta de la UTEC
Entrando en materia, la semana pasada se presentó la encuesta de la Universidad Tecnológica. Esta era la última medición que faltaba para realizar un análisis más completo del momento actual. Lo primero que llama la atención es constatar como el salvadoreño encuestado tiene una visión poco alentadora respecto a la situación económica del país. Los porcentajes de las preguntas que abordan este tópico son adversos en todo sentido a la gestión del Presidente Saca (lo que pone en serios aprietos tanto al Presidente como a Rodrigo Ávila).
En este apartado llama la atención las siguientes preguntas: ¿Considera que los programas implementados por el Presidente Saca en el área social le han beneficiado? ¿Conoce el programa presidencial Alianza por la Familia? En la primera pregunta el 61.1 porciento dijo que no le han beneficiado, mientras en la segunda, el 67.8 % de los encuestados dijo desconocer el más reciente programa creado para aliviar el bolsillo de los salvadoreños. Estos datos son reveladores por dos razones: primero nos indica que la agenda social impulsada por el gobierno no ha logrado impactar significativamente en aquellos a los que va dirigida, y segundo nos señala que la comunicación de esos planes no ha sido la más acertada.
En la parte electoral, la UTEC hizo varias preguntas sobre el entorno de los principales partidos y sus candidatos. En este punto nuevamente ARENA y Rodrigo Ávila salen mal evaluados, y como ejemplo podemos citar que el 50.1 porciento de los encuestados dijo que la elección de Rodrigo Ávila fue mala, y que su candidatura representa el continuismo (72.9 %). Este último dato es importante en el sentido que refuerza nuestra tesis publicada en otro artículo respecto a que si Ávila quiere ver resultados positivos, “debe crear la expectativa en el electorado que no representa continuidad ni es más de lo mismo”.
Pasando al otro lado de la moneda, Mauricio Funes aparece bien posicionado en todas las preguntas en donde se indaga sobre su candidatura. Los porcentajes de aceptación son muy altos y arrojan luces del porqué se encuentra en esa posición tan cómoda. En lo particular me llamó mucho la atención la pregunta que se refiere si a Mauricio le afecta el no vestir de rojo. Un categórico 74 % dijo que no, resultado que nos remite al análisis que hicimos sobre su candidatura en el sentido que el vestir de blanco le trae más beneficios que perjuicios, ya que el votante a seducir en esta elección no es aquel que vota o simpatiza necesariamente por el FMLN.
Preferencias electorales
Algo que diferencia esta encuesta de las demás es que abordan por primera vez el escándalo de las FARC. Cuando se preguntó ¿Cuánto afectará la imagen del FMLN los recientes señalamientos de vinculación de un dirigente (José Luís Merino) con la guerrilla colombiana? Un 34 % dijo que mucho, y un 21.1% dijo que poco. Si unimos estos dos porcentajes llegamos al 55.1 %. Aunque es obvio que los correos contenidos en las computadoras del difunto Raúl Reyes no han alterado ni dañado la popularidad del candidato efemelenista ni su ventaja en las encuestas, no deja de ser una piedra incómoda que pudiera modificar en algún momento los resultados.
El clímax de toda encuesta ese saber quien adelanta a quien, y en este punto el FMLN obtuvo la ventaja más alta hasta el momento. Cuando se preguntó ¿si las elecciones fueran este día, porqué partido votaría? El 48. 3 % dijo por el FMLN y el 29.8 % por ARENA. La diferencia es de 18.5 puntos a favor del partido de izquierda. Aquí lo que llama la atención no es la diferencia bastante significativa entre los dos partidos, sino más bien lo que el Ing. Nelson Zarate de la UTEC dijo al explicar estos datos. Según Zarate, del 29.8 % que votó en la encuesta por ARENA, 19 % opinaron que Mauricio Funes es un buen candidato. Este segmento del electorado según Zarate podría convertirse potencialmente en votos para Funes sin en lo que falta para la campaña se lograra convencer.
Yo no me atrevería todavía a hablar de una tendencia, debemos ser cautos y esperar más mediciones para saber si estamos ante una tendencia de resultados irreversible o ante una remontada de los mismos. Además, la campaña apenas empieza a calentar, y por lo visto en los últimos días, lo que nos espera es una verdadera guerra encarnizada entre los dos partidos con más posibilidades de ganar.
Esa es la gran interrogante que se deben hacer todos los que profesan su afecto por el partido ARENA y por la derecha en general. De entrada se antoja una tarea bastante difícil y complicada para cualquier candidato que represente los intereses del oficialismo.
Ávila ya tiene poco más de un mes de ser el candidato de ARENA, tiempo prudencial aunque no suficiente para poder descifrar con exactitud cuales son las posibilidades y las deficiencias de su candidatura. Aunque el post es sobre el candidato, no podemos dejar de tocar un poco el proceso interno que lo llevó a ese lugar.
Simulacro de Primarias
La palabra primarias está mas asociada a la democracia estadounidense que a la nuestra, por lo tanto cualquier partido criollo que se embarque en esta modalidad tendrá que sufrir trances amargos de digerir, y digo trances porque una elección interna no es un lecho de rosas ni nada que se le parezca; siempre habrán golpes bajos, especulaciones, resquemores, envidias, heridas y un largo etcétera. Ese es el precio que se debe pagar, un precio que en el caso de nuestro país ha sido muy caro y doloroso de digerir para partidos como el PDC, FMLN y últimamente ARENA. Tan ha sido así que los dos primeros abolieron esa práctica y en el caso de ARENA no creemos que haya quedado con ganas de repetir la experiencia.
Siempre he dicho que si un partido político quiere que la ciudadanía lo perciba como un ente democrático y participativo, debe empezar necesariamente por dar muestras claras de ello, y esas muestras son precisamente las primarias. Lastimosamente parece que en El Salvador eso no se cumple, porque para los partidos políticos es más fácil y cómodo tomar las decisiones sin consultar a sus bases.
¿Pero acaso ARENA no le dio voz y voto a las bases para elegir a Rodrigo? La respuesta es ”NO”, creo que hasta el más ingenuo en cuestiones políticas se percató que la elección de Rodrigo Ávila fue un simulacro de primarias. Desde el inicio fue un proceso controlado y manipulado por la dirigencia. Al principio todo parecía impecable, se veía entusiasmo, civismo y confianza (no total) de los pre candidatos que se inscribieron; lastimosamente ese buen arranque se vio ensombrecido por los primeros filtros que impuso la misma dirigencia para ir descartando nombres que se percibían como fuertes aspirantes a conseguir la nominación. Esa acción originó malestar y desató una avalancha de rumores, chambres y golpes bajos. Lo que vino después fue lo que en definitiva terminó de echar al traste este intento de ejercicio democrático.
El ungido
La cúpula dejó rastros de tener preferencias y fue a partir de ese momento que el nombre de Rodrigo Ávila empezó a sonar insistentemente como el ungido ¿Cuál fue el resultado de ese apoyo? El proceso se desdibujó y el ambiente se tornó cada vez más pesado y tenso. ARENA había caído en su propia trampa, dejo ver sus diferencias, sus luchas de poder, y de paso le otorgó a sus adversarios políticos los insumos necesarios para atacarlos sin clemencia.
Para entonces ya no se hablaba de primarias ni de “fiesta” democrática, todo se había reducido a lo que la izquierda dio por llamar un “reality show”, un evento que aparentaba espontaneidad pero que presagiaba un final bastante predecible. A estas críticas se sumaron areneros connotados como el ex presidente Calderón Sol y los pre candidatos Hugo Barrera y la vice presidenta Ana Vilma de Escobar
Lo que se desató después al interior de las filas areneras tenía todos los ingredientes de los melodramas que transmiten a diario la televisión local, solo que en este caso el final ni fue feliz ni fue lacrimógeno. Más bien fue de amargura ya que fue la misma vice presidenta la que denunció, destapó y confirmó el propio día de la elección los rumores respecto a que algunos miembros del COENA dieron lineamientos precisos o velados a la base para apoyar a Rodrigo Ávila.
Lo que debió ser una fiesta cívica y democrática, terminó convirtiéndose en un capitulo gris en donde todos debieron poner su mejor rostro para aparentar ante las cámaras una unidad y una fortaleza que había quedado seriamente cuestionada por propios y extraños.
El Candidato
Lo que diferencia a Mauricio Funes de Rodrigo Ávila, es que mientras al primero se le considera un candidato fuerte y con posibilidades de ganar la presidencia, al segundo se le percibe débil y con posibilidades desminuidas para lograr el mismo fin. Esa es la percepción casi generalizada, empero nuevamente debemos decir que es muy prematuro para dar por sentado que el candidato arenero ya tiene el camino perdido.
Que el candidato tiene carencias, es algo obvio, especialmente en su limitante para expresar claramente sus ideas. Otras críticas que se escuchan se enfocan en que es una buena persona, pero un mal candidato. Que no logró disminuir sustancialmente la delincuencia siendo director de la PNC y hasta que es un político perdedor por el hecho que no pudo ganar la alcaldía de Santa Tecla en el 2003.
Es interesante analizar estas críticas, ya que en la elección pasada quien se llevaba todos los laureles era el candidato arenero. A Saca Se le percibía como un candidato fresco, joven, dinámico, carismático y con una buena capacidad discursiva. Ahora Las cosas cambiaron, ya no es ARENA el partido indestructible ni Ávila el candidato a vencer. Esto lo confirman las últimas encuestas, las cuales por cierto han sumido a la derecha en una especie de paranoia al constatar que sus intereses están seriamente amenazados por el avance del FMLN.
Lo que más resalta en una de estas mediciones es que la población percibe a Mauricio Funes como el candidato más capacitado para solucionar los principales problemas del país. Si ARENA y Rodrigo quieren revertir esta percepción, deberán trabajar mucho, porque no basta con decir que son datos preliminares o que es la fotografía de un momento. Lo que estas encuestas nos están diciendo es que la gente le perdió o le está perdiendo el miedo a un FMLN que por sus hechos y por sus posturas había sufrido el rechazo y el temor de un sector muy representativo de la sociedad salvadoreña.
Las posibilidades
Rodrigo Ávila tiene un gran desafío: Crear la expectativa en el electorado que él no representa continuidad ni es más de lo mismo. Ese es el gran reto para Ávila y para cualquiera que lleve sobre sus espaldas la carga de representar a un partido que ha gobernado varios lustros. Lograr ese objetivo requerirá de presentar un mensaje articulado, creíble y apegado a las grandes necesidades de la población.
Referente a este punto, parece que Ávila está tratando de ir en esa línea debido a que en los últimos días lo hemos visto dando propuestas en temas específicos (aumento de salarios, banca solidaria, construción de metro, entre otros). Aunque algunos dirán que es muy prematuro o que no estamos en campaña para lanzar iniciativas, lo cierto es que esa decisión podría posicionar al candidato de mejor manera, ya que en lo que respecta a la campaña de valores que desplegó recientemente, esta no le generó ningún rédito político.
En lo relacionado a las fortalezas, la ventaja más fuerte que tendrá Ávila respecto a recursos y logística será el mismo gobierno, y con esto no estoy dando por sentado que ARENA utilizará fondos públicos, pero para nadie es un secreto que un partido oficial (independiente del que se encuentre en el poder) se vale de los mismos recursos del Estado para ganar adeptos. Partidos como el PRUD (Partido Revolucionario de Unificación Democrática) y el PCN siguieron este esquema de una forma más que descarada. Una vez llegados al Ejecutivo articularon las instituciones del Estado a su propia conveniencia, y con esto lograron enquistarse y permanecer largos periodos en el poder.
En la historia contemporánea de El Salvador, el PRUD, el PCN y ARENA han sido los únicos partidos que más tiempo han permanecido gobernando este país. Los tres partidos juntos suman casi 47 años, de los cuales ARENA es quien más tiempo ha perdurado en el Ejecutivo. Lo interesante de este dato es que en el caso del PRUD y PCN, finalmente abandonaron el poder a punta de rifles y pistolas (golpes de Estado). Si ARENA pierde las elecciones de 2009, será un hecho histórico, no tanto porque gane la izquierda; sino más bien porque sería la primera vez que un partido que gobernó tanto tiempo, pierda el poder por los designios del electorado.
Así como es una fortaleza contar con el apoyo del gobierno, así también será una carga que podría anclar las aspiraciones del candidato tricolor. Ante una crisis alimentaría y energética en ciernes, cada vez será más cotidiano para Ávila tener que dar explicaciones por lo que hicieron o dejaron de hacer gobiernos anteriores. Dar explicaciones podría adjudicarle un desgaste que en todo caso no le corresponde a él. Por eso insistimos en que si quiere ver resultados positivos, tendrá que alejarse de lo malo que se le achaca a su partido y al gobierno, y potencializar aquello que lo convierta ante el electorado en un candidato innovador y creíble.
Pareciera ilógico que un país como el nuestro, con tantas necesidades apremiantes e insatisfechas, los políticos se den el lujo de desperdiciar tiempo, recursos y energías en una campaña electoral permanente y sin fin. Menciono esto porque al oficializar a Mauricio Funes como candidato presidencial, el FMLN trastocó el ajedrez político con demasiada antelación.
Hay quienes afirman que mientras más pronto un candidato inicie su campaña, mejor, ya que esto siempre otorga ventajas respecto a sus contrincantes. Si nos atenemos a lo anterior, Funes le lleva la primera batalla ganada a Rodrigo Ávila y al partido ARENA. Ahora bien, al hacer un poco de memoria sobre experiencias pasadas, nadie puede negar como el partido oficial se ha crecido en elecciones presidenciales, desplegando una serie de recursos y logísitca que les ha permitido retener el poder por casi dos décadas. A esto último hay que señalar que mientras al partido ARENA le salía todo a la perfección, el Frente se empecinó siempre por hacer todo mal.
Con la incorporación de Mauricio Funes, pareciera que ahora el FMLN si juega a ganar, y a ganar en serio. Tiene organización territorial, tiene poder acumulado y aceptación en sectores de la población que recienten algunas medidas emprendidas por los areneros. A estos vientos a favor se suman factores externos que terminarían de encumbrar al Frente a una posición que resulte inalcanzable para sus adversarios políticos.
Entre estos factores podemos mencionar:
1) La crisis inmobiliaria que está azotando a los Estados Unidos, la cual amenaza con generalizarse y dañar seriamente la economía del coloso norteamericano.
2) El precio del barril de petróleo rebasando la marca de los 100 dólares, precio que parece seguir en una escalada de aumentos interminable.
3) Un dólar cada vez más inestable respecto a otras monedas que se tornan más fuertes.
4) Los productos y servicios de la canasta básica sumergidos en una espiral de precios altos.
Estos son factores que se podrían agudizar, lo cual los convierte en una verdadera bomba de tiempo para Ávila, porque si estallan en plena campaña, podrían postrar y poner en jaque cualquier estrategia que ARENA implemente para ganar la elección presidencial. Mientras tanto es de imaginar que ante este panorama, más de algún dirigente del FMLN se debe de frotar las manos al ver que tienen de su lado a un candidato que entrará a competir en un contexto en donde la economía local y mundial están pasando su peor momento.
Después de hacer este bosquejo de la realidad nacional, nos atrevemos a formular las siguientes preguntas: ¿Están dadas las condiciones para que la Izquierda salvadoreña por fin acceda al poder? ¿Podrá capitalizar el FMLN estas condiciones? ¿Está ARENA herida de muerte? ¿Es Ávila un candidato ganador? Estas son respuestas que trataremos de darle respuestas en las próximas entregas.