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Bienvenidos todos. Hoy, seis de enero de 2009 arrancamos nuevamente con esta iniciativa de análisis y reflexión llamada “Juegos de Poder”.
El año que recién finaliza nos dejó una herencia negativa que no muestra aún todas sus aristas. En el caso de nuestro país, la crisis económica mundial, se mezcla con la recta final que nos llevará a conocer quienes dirigirán nuestros destinos desde las alcaldías, el congreso y la presidencia de la República.
Cuando iniciamos este blog en marzo de 2008, nos enfocamos principalmente en hacer posts que hurgaran en los entretelones de los grandes contendientes. Analizamos las posibilidades, las virtudes y las limitantes de los principales candidatos, además de buscar adelantarnos a las estrategias, los movimientos y los resultados que tendrían estos últimos en las preferencias del electorado.
Por este motivo el primer post de 2009 lo queremos dedicar a quienes no han podido leer todos nuestros análisis electorales. A continuación los dejaremos con una pequeña sinopsis de cada artículo y el link respectivo (en el titular) para que lean todo el contenido.
Fue el primer artículo en donde hicimos nuestra primera aproximación al ambiente electoral que en ese entonces (marzo de 2008) empezaba a calentar. Retratamos como la difícil situación económica de ese momento podría jugar en contra de la más afilada estrategia que pudriera implementar el partido ARENA para retener el Ejecutivo.
“El signo de los tiempos” fue la base para lo que daríamos en llamar “la trilogía electoral”, la cual consistía en tres artículos entrelazados uno tras otro. El segundo artículo de esta tríada fue ¿Funes presidente? En este escrito se hace una radiografía de las posibilidades, las limitantes, las oportunidades y los obstáculos que podría enfrentar Mauricio Funes en sus aspiraciones presidenciales.
El último artículo de la trilogía fue ¿Ávila presidente? De la misma forma que el anterior, recreamos las posibilidades, las limitantes y el contexto en que se gestó la candidatura de Rodrigo Ávila.
El 28 de mayo publicamos un artículo que interioriza en la candidatura de la Dra. Violeta Menjívar, y en el efecto que podría tener una posible victoria en las elecciones presidenciales de marzo.
Una campaña muy sui generis (Redoux)
Es un artículo basado y escrito para las elecciones de 2006, el cual publicamos por la importancia y la vigencia que aún tiene para retratar y dibujar el sistema de partidos que impera en nuestro país.
Ha sido hasta el momento nuestro único artículo que versa sobre las encuestas. En este hacemos una pequeña introducción sobre lo que piensa un reconocido encuestador estadounidense sobre este tipo de mediciones, para luego adentrarnos en el análisis de la primera encuesta electoral que la Universidad Tecnológica publicó a mediados de junio.
Es nuestro llamado a parar la violencia electoral que se empezaba a desbordar a mediados de año. Por desgracia lo que vislumbramos en ese entonces, ahora vuelve a surgir con signos más preocupantes y palpables. Si hay un artículo que recomiendo, es este, por ser un llamado a la paz y a la cordura que debe prevalecer entre todos los salvadoreños.
Acciones y reacciones de un discurso
En agosto aprovechamos la presentación del programa de gobierno del FMLN para hablar un poco de este tópico al que muy poco se le pone atención.
La mano "invisible" de los políticos
Un artículo irreverente si se quiere, pero con un gran mensaje al final del mismo.
Si algo ha caracterizado a la fórmula presidencial de ARENA, es el difícil y tortuoso parto que dio origen a esta dupla que busca retener el poder por un quinto período consecutivo. Este artículo vio la luz al día siguiente que Arturo Zablah fue oficializado como candidato a la vice presidencia. Al igual que los análisis hechos a las candidaturas de Funes y Ávila, con este pretendimos develar los pros y contras, las posibilidades, las limitantes y los escenarios hipotéticos que se podrían gestar con la entrada de Zablah a la palestra política.
Este fin de semana el FMLN llevó acabo la convención donde aprobaron el programa de gobierno de la fórmula presidencial encabezada por el periodista Mauricio Funes y Salvador Sánchez Ceren. El marco elegido para el evento fue el anfiteatro de la feria internacional, y como era de esperar, el lugar lució colmado de militantes. El orden y la pulcritud que caracterizan este tipo de actos partidarios fue notoria, parecía que todo estaba fríamente calculado y planificado.
Admito que no pude escuchar en su totalidad los discursos de Mauricio ni de Salvador como para hacer una valoración más exacta de lo que dijeron (ya habrá tiempo para realizar un estudio comparativo de lo que propone tanto Mauricio como Rodrigo). Aún sin haber escuchado íntegramente el discurso y sin tener todavía en mis manos el plan de gobierno, ya presagiaba desde días atrás las reacciones de ARENA, de la cúpula empresarial y de algunos medios de comunicación a dicho documento programático.
Inequívocamente las reacciones publicadas este lunes en los principales medios escritos nos dieron la razón. Las críticas de los rotativos iban encaminadas a que la formula efemelenista no presentó nada nuevo, que era un plan “recalentado” y una copia casi exacta del programa presidencial del difunto Schafik Handal. Mientras tanto el Presidente de la República dijo todo lo contrario, afirmó que los planteamientos de ese documento son tan parecidos a lo propuesto por Rodrigo Ávila, que era mejor que votaran por el candidato tricolor. En la misma línea del mandatario, Ávila denunció que Funes había plagiado algunas de sus propuestas que ha expuesto en sus giras de consulta por el interior de la República.
Estas reacciones encontradas se suman a las hechas por la cúpula empresarial, las cuales por cierto no se salieron del renglón. Sus principales cabezas criticaron la ambigüedad y los nubarrones que ellos visualizan en algunos aspectos del plan de gobierno. También criticaron que no se especifique de donde saldrán los fondos para financiar el plan.
Dentro de todas estás críticas, lo que realmente levantó polvo fue la controversia generada por el cruce de declaraciones entre Federico Colorado, presidente de la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) y el candidato Mauricio Funes. Este enfrentamiento verbal se debió a que Funes acusó en su discurso que “quienes se rasgan las vestiduras en defensa del mercado y alertan sobre una perniciosa intervención del estado ante una victoria electoral del FMLN, son los que han estimulado todos estos años un uso patrimonialista del estado en beneficios de pequeños grupos asociados con el partido de gobierno”.
Colorado reaccionó pidiendole a Funes que si tenía nombres de esos grupos o empresarios que se han lucrado a costillas del Estado, que los diera, ya que "ellos como gremial son los principales interesados en conocerlos, si es que los hay". La respuesta no se hizo esperar del candidato. Ante la insistencia de la prensa para que Funes diera nombres, este reaccionó mencionando directamente a Colorado como uno de los empresarios que se benefician a expensas del gobierno.
Si hay algo que a Funes se le reconoce es que no tiene ningún impedimento para decir las cosas por su nombre, y eso como lo dijo un articulista "le gusta a la gente". De sobra es conocido como Funes desde su tribuna periodística se dedicó a confrontar con los poderes fácticos de este país. Aunque eso en sí no es malo, también le puede acarrear problemas, porque aunque algunas o muchas de las críticas (según el gusto del cliente) que se le hacen puedan estar sesgadas o injustificadas, él o cualquier candidato deben mantener siempre la prudencia y el buen juicio a la hora de responder críticas, ataques o maldiciones.
No se si en esta ocasión los planes de gobierno jugaran un rol protagónico, y digo esto porque el tipo de campaña electoral al que nos tienen acostumbrados ARENA y el FMLN, de lo que menos se habla es precisamente de eso.
En esta oportunidad las críticas lanzadas al programa del Frente no deberían ser muy distintas de las que se les pudieran hacer al programa que presente Rodrigo Ávila, y esto lo sustento con un párrafo extraído de mi tesis de graduación.
“los programas de gobierno en una contienda electoral se utilizan como instrumentos de propaganda política, es decir, como medios de convencimiento para que la colectividad vote por un partido político. Por esta razón estos programas buscan plantear soluciones a las necesidades e intereses de muchos sectores de la población, lo que a su vez termina generando un alto grado de ambigüedad en los proyectos presentados”
Esta ambigüedad o similitud será más notoria en esta ocasión porque ambos candidatos han moderado sus posiciones para captar votos tanto en el electorado indeciso como en el contrario. Es por eso que en la próxima elección la línea que dividirá las propuestas de Ávila y Funes será tan delgada y tenue, que lo único que las podrá diferenciar las unas de las otras serán los énfasis y las convicciones que trasmitan los candidatos para llevarlas acabo.
Frase emblemática que resume el sentir de una generación marcada por los designios de la guerra fría. Fue un 12 de junio de 1987 cuando el ex presidente Ronald Reagan, pronunció un discurso que pasó a la historia debido al desafío que le hizo el fallecido presidente norteamericano al entonces líder de la desaparecida Unión Soviética, Mikhail Gorbachev.
El marco para ese histórico momento fue una ciudad dividida por un muro: Berlín. Se celebraba el 750 aniversario de fundación de la metrópoli alemana, y que mejor manera de hacerlo que al pie de su monumento más representativo: la Puerta de Brandenburgo. Al iniciar su discurso Reagan recordó que John F. Kennedy también había visitado la misma ciudad veinticuatro años atrás, y que al igual que él, los presidentes norteamericanos visitaban Berlín “porque es nuestro deber hablar en este lugar marcado por la libertad”.
El momento culmen del discurso llegó cuando invitó a Gorbachev a derribar el muro de Berlín. Las palabras exactas fueron: Secretario General Gorbachev, si usted busca la paz, si usted busca la prosperidad de la Unión Soviética y el Este de Europa, si usted busca la liberación; venga aquí, a esta puerta. Sr. Gorbachev, abra esta puerta, Sr. Gorbachev! Derribe este muro ¡
La reacción ante este pedido fue apoteósica, el público de Berlín reaccionó emocionado, eran palabras que expresaban de forma contundente un sentimiento atrapado y cercado por un muro que finalmente fue derribado el 9 de noviembre de 1989. A partir de ese día se marcaba un hito en la historia, se ponía fin a 28 años de aislamiento a la ciudad y se daba el tiro de gracia a la confrontación Este, Oeste.
Berlín 2008
Quizás Barack Obama leyó el discurso de Reagan para tomar la decisión de incluir Berlín en el itinerario de su reciente gira internacional. El valor simbólico que implicaría dar un discurso en esa ciudad era grande y Obama lo sabía, pero a la vez implicaba riesgos y controversias. Cuando este pasado ocho de julio los voceros de Obama anunciaron que el aspirante demócrata pronunciaría un discurso en la emblemática Puerta de Brandenburgo, las voces de alarma en Alemania no se hicieron esperar.
Los políticos alemanes, la prensa local y hasta la misma canciller Ángela Merkel criticaron la intensión de Obama de querer hacer campaña en el país europeo y de pretender emular a los ex presidentes Kennedy y Reagan cuando pronunciaron sendos discursos en Berlín. Según Merkel, le causaba “extrañeza” el plan de Obama “porque resulta poco común que un político haga campaña electoral en el extranjero”.
Según la nota publicada por Notimex, Merkel negoció con Obama para alcanzar un acuerdo mutuo que satisficiera ambas partes. Es de imaginar que de ese acuerdo surgió trasladar el discurso que pronunciaría Obama en la Puerta de Brandenburgo a la Columna de la Victoria. Si el objetivo “oculto” de este cambio era restarle emotividad y simbolismo al discurso, no se logró. Lo que todos los medios alrededor del mundo publicaron, fueron imágenes impactantes de un candidato demócrata secundado por cientos de miles de berlineses que abarrotaron la avenida que se erige al pie del monumento que recuerda las victorias militares prusianas.
El discurso
Sobre el discurso, los medios hablan bellezas de el, solo basta leer la reseña que hizo el corresponsal de El Universal de México, Enrique Molinero. Según Molinero “Barack Obama, el carismático aspirante demócrata necesitó solamente 27 minutos para conquistar el alma de los berlineses, que repletaron ayer la famosa “milla del aficionado” para ver y escuchar al nuevo mesías americano hablar de las metas que pretende alcanzar si es elegido presidente”
Recordando al muro que dividía la ciudad y el mundo hace 19 años, Obama dijo lo siguiente: “los muros entre los viejos aliados a ambos lados del Atlántico deben dejar de existir, Los muros entre razas y tribus, entre nativos e inmigrantes, entre cristianos, musulmanes y judíos deben dejar de existir. Estos son los nuevos muros que debemos derribar”
Las expectativas en los berlineses por escuchar a Barack Obama eran grandes, mientras tanto los medios de comunicación seguían paso a paso al candidato en su periplo por la ciudad. El día del evento en la Columna de la Victoria, cinco cadenas de televisión alemanas transmitieron en vivo el discurso. Lo mismo hicieron la estadounidense CNN y periodistas extranjeros de otras latitudes. Esta amplia cobertura fue la que terminó de irritar a los republicanos, quienes reprocharon a los medios el “idilio” que tenían con Obama.
Aún antes del discurso ya se escuchaban críticas de los republicanos por lo que diría Obama. En la publicación alemana Die Welt, el congresista republicano Thaddeus McCotter dijo “que nadie sabe lo que mostrará Obama. ¿Será el candidato ideológico, izquierdista, que “prometió poner fin” a la guerra en vez de ganarla, o el candidato demócrata que desestima la victoria de la coalición como una “distracción”? ¿Será el populista estadounidense que ha dicho a sus partidarios en Estados Unidos que demandará más a nuestros aliados en Europa y lo conseguirá, o el liberal internacionalista ansioso por ser acogido en los salones europeos?”
Era de esperar este tipo de declaraciones, un evento al que acudieron más de 200 mil personas no puede pasar desapercibido por nadie, y menos este, que fue visto y comentado en el mundo entero.
Lo que si debe quedar muy claro para los republicanos y para cualquier político que aspira gobernar un país, es que de nada valen este tipo de eventos masivos si el candidato no conecta con la gente ahí congregada, o no logra interpretar lo que la gente quiere escuchar de su boca. Por eso Obama triunfó en Berlín.