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Desde que Mauricio Funes ganó la elección presidencial, no se había dado la oportunidad de ver juntos tanto al mandatario actual, como al entrante. Finalmente esa ocasión se dio el día de ayer en Costa Rica, cuando ambos funcionarios se reunieron con el vicepresidente estadounidense Joe Biden. Los que vimos las imágenes de Saca y Funes, reunidos en un mismo lugar, no dejamos de sentir reacciones encontradas, ya que es una imagen que además de ser histórica, es inédita. Eso fue ayer, ahora ambos se reunirán por la mañana en Casa Presidencial para dar por oficializado el período en el que los equipos designados por Saca y Funes, ajustarán los detalles para lograr una transición ordenada y sin sobresaltos.
Pasó el 15 de marzo, y El Salvador sigue en pie. No hubo fuga de capitales, despidos masivos, inestabilidad social; ni Apocalipsis bíblicos que destruyeran nuestra ya atribulada nación.
Las voces que presagiaban un escenario difícil si la izquierda ganaba, eran pocas, pero muy significativas. Eran los empresarios y los grandes medios de comunicación, quienes al unísono “pedían” por todas las vías posibles que se evitara “entregar” el país al presidente Chávez y al socialismo del siglo XXI.
Estos llamados fueron parte de una campaña que decidió apostarle nuevamente al temor, al miedo y a las dudas que aún genera el FMLN en un sector representativo del votante salvadoreño. Pero esta vez “fue diferente”, y el miedo no fue suficiente.
Mauricio se montó en un mensaje de cambio que logró calar en el 51.32 % de los electores. Con ese porcentaje, se consumaba una victoria largamente esperada y ansiada por la izquierda salvadoreña.
Ahora bien, el 48.68 % que no votó por FMLN, es una cantidad de salvadoreños muy significativa, que merece respeto, y que debe ser tratada como tal. Aunque hay que hacer notar que en ese porcentaje se esconden muchos salvadoreños que siguen viendo con recelo e incertidumbre a un partido que nunca ha dirigido los destinos de nuestro país.
Ese sector necesita tranquilidad y señales claras del ahora presidente electo, en el sentido que su gane no es, ni significará un salto al vacío.
Pues bien, esas señales no tardaron mucho. Llegaron prestas y oportunas el mismo día de la elección,por medio de un discurso que ha sido alabado por todos. Ese discurso, pronunciado al fragor de la victoria, fue tan bien pensado, que de forma casi inmediata eliminó (temporalmente) una polarización que nos viene agobiando desde hace mucho tiempo.
¿Y ahora qué?
Ya pasaron más de diez días desde que Mauricio fue electo presidente, y el ambiente sigue embriagado de una “extraña calma”. Nadie habla (abiertamente) de cacerías de brujas, de comunistas asolapados ni de areneros corruptos. Todo es amor y paz.
En este ambiente de “hermandad”, el partido ARENA se ha mostrado mesurado, sereno y reflexivo. Se le reconoció su talante democrático cuando aceptó la derrota, y se llevó las palmas cuando expresó que sería una oposición vigilante y propositiva.
Mejor…imposible. Me cuesta creerlo, pero debo aplaudir al FMLN y al partido ARENA, por la madurez con la que están afrontando sus nuevos roles.
La elección terminó, y con ella se fueron a la hoguera toda la inmundicia, las agresiones y la incertidumbre que generó esta campaña interminable. Lo único bueno (si cabe la palabra) que nos dejó la elección, es que nos inmunizó y nos sedó de una crisis económica que está estrangulando a todos por igual.
Ese efecto somnífero ya se esfumó, ahora lo que nos queda, es apretarnos los pantalones para hacerle frente a esta crisis que ya está dejando ver sus primeros signos de destrucción.
Si ARENA y el FMLN se siguen comportando a la altura de las circunstancias, El Salvador será el gran vencedor. Por eso cuando escucho hablar de gobiernos de unidad, de respetar la Constitución, y de hacer oposiciones constructivas; me alegro, porque veo en ambos partidos un deseo (genuino, espero) de querer hacer las cosas bien.
Nuestra nación vive momentos históricos, momentos que requieren de nuevos liderazgos, pero por sobre todo de nuevas formas de hacer política. Ese es el próximo desafío que deberán enfrentar nuestros políticos. Nosotros como ciudadanos ya hicimos nuestra parte, ahora les toca a ustedes…no nos defrauden.
Los salvadoreños nos encontramos a horas de decidir nuestro destino en las urnas. Gracias a Dios, los tres días de “reflexión” que otorga el Código Electoral para meditar nuestra elección, nos sirvieron de alguna manera para desintoxicarnos de toda la porquería que los dos principales partidos nos lanzaron durante la campaña.
Sobre esto, este pasado jueves por la noche, en el acostumbrado debate periodístico del programa “8 en punto”, el director del periódico digital El Faro (el Sr. Carlos Dada) mencionó que albergaba la esperanza que los comicios de este próximo domingo fueran los últimos del período de post guerra.
Sr. Dada, cuanta sabiduría tienen sus palabras. Y digo sabiduría porque sus palabras están en plena concordancia con una elección que fue nuevamente copada y contaminada por mensajes y discursos propios de la guerra fría.
Mientras el mundo se encuentra en estos momentos sumido y preocupado por una crisis económica de grandes proporciones, aquí seguimos anclados y obsesionados por temas propios del pasado.
Con decir esto no estoy pidiendo un “borrón y cuenta nueva”, al contrario, las nuevas generaciones deben conocer el pasado de este país, pero privilegiando siempre estudios e investigaciones regidas por metódos y no por ideologías.
Un compromiso por el país
Cuando alguien habla en blanco y negro, no está haciendo otra cosa que expresarse en un lenguaje maniqueísta que divide y fragmenta. Polarizar lo llaman los expertos, yo ocuparía otro verbo más gráfico: flagelar.
Ya son varios lustros de vivir en una sociedad flagelada por un discurso lleno de intolerancia, extremismo y exclusión. Los únicos que se escapan de este tormento son los indiferentes y los que ya perdieron sus esperanzas en un sistema que dice ser democrático e institucional. ¿Es esto bueno para nuestra incipiente democracia? Definitivamente que no.
El Salvador sigue adoleciendo de graves falencias que lo pueden llevar nuevamente a un callejón sin salida. ¿Qué necesidad hay de esto? Ninguna. Entonces que le cuesta a la clase política de este país trabajar para que las instituciones del Estado funcionen como tal.
Si el Tribunal Supremo Electoral fuera verdaderamente un tribunal, y no un club de intereses mezquinos, nadie cuestionaría sus fallos ni la legitimidad de los comicios. Si la Fiscalía General de la República no fuera el patio trasero de la justicia, yo, usted, o cualquiera que se abocara a ella, se sentiría plenamente confiado de contar con una institución que vela por el estricto cumplimiento de la ley.
Y que decir de la Corte de Cuentas, ufffff. Los ejemplos sobran, clara señal que nuestro sistema está podrido y debilitado desde sus cimientos.
Tanto a Mauricio Funes como a Rodrigo Ávila les he escuchado hablar de cambios, pues que mejor señal de cambio nos darían si al ganar la elección, se comprometieran firmemente con el saneamiento de todas las instituciones del Estado.
Si esto se hiciera, creo que estaríamos dando un salto de calidad inobjetable. Ya dimos uno con la firma de los Acuerdos de Paz, pero este en definitiva nos enrumbaría por caminos que ya recorren democracias más desarrolladas que la nuestra.
Play with Fire es una canción de la legendaria banda inglesa The Rolling Stones. La canción fue escrita por el dúo Jagger-Richards en una noche de enero de 1965, mientras ellos se encontraban en Los Ángeles grabando en los RCA estudios. Aunque es un buen tema para discutir y analizar, no será en esta ocasión que hablaremos de música, sino más bien lo que está sucediendo en estos momentos en nuestro país.
Conatos de violencia
En los últimos días he visto con preocupación una serie de hechos lamentables protagonizados por simpatizantes, candidatos y funcionarios de los partidos ARENA y FMLN. No es la primera vez que se dan estos problemas, pero si en esta ocasión no se pone un paro, las consecuencias podrían ser fatales. Insultos, forcejeos, obstrucciones, agresiones y un largo etcétera parecen ser los indicios que la eterna campaña electoral está tomando fuerza y calor. Lastimosamente lo que debería ser una fiesta cívica, se ha tornado en las últimas campañas en un buen pretexto para sacar los más bajos instintos de los principales partidos políticos.
Da pena ajena ver estos tristes y burdos espectáculos de mal gusto, ya es hora que de una vez por todas la clase política se ponga de acuerdo para desterrar estas prácticas que no abonan en nada a nuestra joven democracia.
Una buena señal de que quieren rectificar sería poner un paro rotundo a esa fea práctica de la pinta y pega. Además de ensuciar y atentar contra el ornato de nuestras ciudades, la pinta principalmente de postes se ha convertido en un potencial motivo para altercados y brotes de violencia. Sería una lástima perder la vida de un salvadoreño por intentar pintar un poste con una consigna política. Desgraciadamente los postes ni los árboles votan, porque si lo hicieran, votarían en contra de aquellos que se dedican sistemáticamente a ensuciar y maltratar nuestro paisaje urbanístico.
Y que decir del lenguaje que usan nuestros distinguidos políticos para referirse a sus oponentes ideológicos. Es tan florido y variopinto, que deja perplejo a cualquiera. Epítetos y groserías se encuentran a la orden del día ¿Pero qué ganan con esto? Mucho, pero a un costo tan alto que tarde o temprano les estallará de forma irreversible en sus caras. Jugar a polarizar este país es jugar con fuego, y ARENA y el FMLN lo saben muy bien.
Polarización
Cada vez que nos acercamos a un nuevo evento electoral, el ambiente, el lenguaje y las acciones del FMLN y ARENA suben de tono. Este fenómeno se debe a que estos partidos necesitan “calentar” (polarizar) los ánimos de la gente para centrar la discusión y las miradas en sus propuestas y candidatos. Como siempre, los más perjudicados con esta estrategia son los llamados partidos chicos, ya que terminan aplastados y ahogados por una campaña que no permite la moderación y el razonamiento.
Es triste aceptarlo, pero esto no es nuevo, ni ha sido exclusividad de estos partidos. En 1967, cuando el PDC participaba por primera vez en una elección presidencial, el ambiente de la campaña electoral fue tan denso y polarizante, que dejo a su candidato Abraham Rodríguez sin ninguna posibilidad de hacerse escuchar en ese diálogo de sordos protagonizado por los partidos PAR y PCN.
Por el ambiente que predominaba en esa época, las elecciones presidenciales de 1967 terminaron convirtiéndose en una lucha entre la libertad (PCN) y el comunismo (PAR), debido a que el partido oficialista organizó según el candidato democristiano una psicosis anticomunista en contra del PAR que imposibilitó profundizar en los proyectos que ejecutaría cada candidato, en caso de resultar ganador de los comicios ¿Verdad que le suena conocido todo esto? Así es, cuatro décadas después el lenguaje sigue siendo el mismo, pero ahora aderezado con ingredientes que lo vuelven más inflamable y peligroso.
A mi no me preocuparía si este tipo de discurso se quedara encerrado en el Salón Azul o en una reunión partidaria, el problema es que este discurso trasciende y logra permear todas las capas de la sociedad. Desde articulistas, generadores de opinión, organizaciones sociales, medios, blogs, estudiantes y hasta en el ciudadano común se escuchan diatribas virulentas a favor o en contra de “X” o “Y” candidato o partido.
Moderación
Lo contrario a polarización se llama moderación. Esa es la meta, transitar de un país altamente polarizado a uno en donde la moderación y el respeto sean la norma y no la excepción. Estoy seguro que se puede lograr, pero para que se de este cambio de pensamiento y actitud, los partidos deben dar el primer paso desmontando ese discurso que tanto daño le causa a nuestro país. Paralelamente a ese cambio, todos debemos tomar lo que nos corresponde para ir cambiando esa mentalidad de confrontación.
Desde este blog lanzó esta propuesta sin ningún ánimo de protagonismo, lo único que me mueve es la esperanza de ver un El Salvador en donde todos podamos convivir con nuestras diferencias y convergencias. Hace 16 años fuimos ejemplo en el mundo por terminar de una forma civilizada una guerra bestial e inhumana, demostremos ahora que lo podemos lograr de nuevo sin necesidad de firmas y acuerdos.
*Este artículo fue publicado por vez primera el 2 de julio de 2008. Desgraciadamente los últimos actos de violencia electoral nos ha demostrado que sigue teniendo vigencia y significado.
Sí, acertó, si usted es alguien que vivió la década de los noventa al máximo, sabrá muy bien que el título de este post está inspirado en una de las canciones más emblemáticas del grupo de rock argentino Soda Stereo.
Es conocido que esta canción es una de las favoritas de Gustavo Cerati (el vocalista de la banda) quien la escribió inspirado según sus palabras “en una época muy tremenda (1988) en donde la Argentina atravesaba una hiperinflación que generó una furia desatada”. En ese contexto afirma Cerati “no fue difícil escribir sobre una ciudad en furia”.
En la actualidad, “más allá de la letra de la canción, la expresión "en la ciudad de la furia" se volvió una frase común para denominar el malestar urbano en toda América Latina”.Pues bien, ese malestar para alguien como yo, que ha vivido toda la vida en San Salvador, es ahora cada vez más inquietante y perturbador.
Lo blanco y lo negro de una urbe
Navegando en Internet este fin de semana me encontré con el sitio Skyscrapercity, un foro en donde los participantes escriben sobre el desarrollo urbano de las ciudades. En este, los miembros inscritos publican lo que ellos dan en llamar “threads”, que me imagino es un sinónimo de post o artículo en donde informan o comentan sobre las nuevas construcciones que inundan las grandes urbes del mundo.
En el foro dedicado a El Salvador hay una categoría donde se aglutinan los principales proyectos que se están ejecutando en el área metropolitana de San Salvador. En esta sección uno puede enterarse entre otras cosas, de todos los rascacielos que se construyen en la actualidad.
Debo admitir que la información es muy buena (fotografías, planos, primicias, etc, etc) pero lo que verdaderamente llama la atención son las reacciones de la gente que participa en los foros. Ya sean extranjeros o nacionales, todos se sienten orgullosos de cómo San Salvador se ha convertido en una ciudad ordenada, vistosa y moderna; hasta se pavonean de ver una capital en donde los rascacielos lujosos y vistosos brotan como hongos.
Yo también quisiera sentir el mismo orgullo, pero no puedo porque esa cara que muestran de San Salvador no corresponde totalmente a la realidad. Lo siento, pero no puedo mantenerme indiferente ante un San Salvador que agoniza por la desidia y el olvido de las autoridades.
Desde hace muchos años amplias zonas de la capital languidecen y se muestran moribundas. El centro histórico, otrora escenario de grandes gestas, y del que todos nos deberíamos sentir orgullosos, es ahora un lugar sitiado por la inmundicia y las ventas callejeras que se extienden por todas sus calles y plazas como un cáncer incurable.
Edificios abandonados, predios baldíos, antros de perdición, caos vehicular, villas miseria, basura por doquier y un largo etcétera han hecho del “otro” San Salvador una tierra de nadie.
¿Y las autoridades? Bien, gracias. La capital podría salir del ostracismo al que la tienen sometida si todas las fuerzas vivas de la ciudad, y en especial los políticos se unieran para rescatarla. La tarea es titánica, pero alguien debe hacerla ¡¡YA!!
Territorio rojo
1997 fue el año del gran campanazo, el FMLN, la principal fuerza de oposición obtenía su primera gran victoria electoral al ganar la Alcaldía de San Salvador y los principales municipios que conforman el área metropolitana. Desde entonces el partido rojo ha solidificado su hegemonía , al punto de convertir la capital en el territorio en donde se concentran sus principales bastiones de apoyo y simpatía.
Héctor Silva, su primer alcalde, tomó decisiones que en su momento le redituaron buenos dividendos: Impulsó el polémico relleno sanitario de Nejapa, rescató las principales plazas del centro histórico y dividió la capital en una serie de distritos que ayudaron a descentralizar los servicios que presta la alcaldía.
Esos logros sumados a la simpatía que generaba en los capitalinos, le valieron la reelección, la cual obtuvo de una forma categórica y aplastante. Hasta ahí todo bien, luego vendría el bache en el que han caído las últimas dos administraciones municipales del FMLN.
Si bien es cierto que los logros obtenidos en la administración Silva fueron modestos, pero significativos; se necesitaba avanzar en ellos y en otros que le dieran un nuevo rostro a la ciudad. Ese impulso se perdió en la administración del alcalde Carlos Rivas Zamora por la lucha intestina que se dio en ese entonces entre renovadores y ortodoxos.
Con un consejo municipal dividido y con un partido igual de fragmentado, ARENA tuvo la oportunidad de su vida para arrebatarle la alcaldía al Frente. Pero para desgracia de los areneros, cuarenta y cuatro votos los separaron del gane.
Con un triunfo apretado y disputado, la Dra.Violeta Menjivar ha transitado desde entonces en medio de un mar de críticas y de logros que aún cuesta distinguir.
¿Quién ganará?
Nos encontramos a poco menos de 48 horas para elegir en las urnas al nuevo alcalde o alcaldesa de ciudad capital, y la gran pregunta que todos los capitalinos nos hacemos es ¿quién ganará?
La lucha ha sido dura, porque San Salvador ahora más que nunca será la tumba donde los rojos o los tricolores terminarán. El simbolismo es grande y las esperanzas también.
ARENA lo sabe, por eso la campaña de Norman Quijano fue creciendo de una forma agresiva y exponencial. Es cierto que Norman cometió varios errores hasta hace muy poco (llamar dementes a los capitalinos o el triste célebre show de la bandera) pero esos errores fueron quedando marginados por una intensa campaña territorial, por propuestas ambiciosas y por un candidato que ha trabajado más que nadie.
Eso la gente lo percibe, por eso encuestas como la UCA, y UTEC plasmaron en sus sondeos de opinión que el candidato arenero es quien tiene las mejores propuestas para San Salvador.
En otro país o en otro momento, ese reconocimiento debería ser suficiente para que un candidato ganara, pero en El Salvador esto no necesariamente es así.
Cuando Norman Quijano visitó mi colonia, pude exponerle lo que pensaba de sus proyectos y de sus posibilidades, y le hacía ver como su candidatura está compitiendo en una lucha desigual, porque por un lado tiene a la Dra. Menjívar como principal contendiente, y por el otro tiene a Mauricio Funes, quien con su popularidad estaría arrastrando votos que podrían apuntalar una posible victoria efemelenista.
A esos factores hay algo a lo cual Norman no podría hacer mucho, y eso es el voto de castigo. Así es, Norman Quijano podría ser la principal víctima de haber separado las elecciones de este año. Y digo esto porque el elector podría acudir este domingo a las urnas no con la intención de elegir alcaldes y diputados, sino más bien con la inquietud de refrendar o castigar el trabajo que ha hecho el presidente Saca en los últimos años.
Votos de castigo vs. votos de razón
El voto razonado ha cedido terreno al voto de castigo, por eso Norman en el último tramo de su campaña instaba a los capitalinos a “más que apoyar un partido político, a respaldar el mejor programa de gobierno municipal”. El intento se vale, pero ese llamado estaría bien si en El Salvador se votaran por candidatos y no por banderas partidarias, pero no es el caso.
Con esto no estoy diciendo que no puede ganar, claro que lo puede lograr, solo basta ver las últimas reacciones de los principales dirigentes del FMLN, para darnos cuenta que hay vacilación y hasta cierto temor de que su candidata pierda la reelección.
¿De que dependerá el gane? Norman lo dijo en una entrevista, él está esperanzado a que la gente que vive en las comunidades y en zonas marginales, salgan a votar mayoritariamente por su candidatura. Yo apoyo esa tesis, porque si Norman quiere ganar, necesita de una votación masiva que le haga contrapeso al poderoso voto duro que tiene el FMLN en la capital.
Ahí radica la fortaleza y la esperanza de la Dra. Menjívar para esta elección: en la lealtad de ese voto duro, en el rechazo a todo lo que esté asociado al partido de gobierno, y en la popularidad del candidato presidencial Mauricio Funes. Si esos factores prevalecen, tendremos tres años más de dominio rojo en la capital. Una vez termine este barullo, San Salvador regresará a la normalidad y a la espera que las autoridades electas la rescaten de una vez por todas de la ignominia y del olvido…si lo logran, San Salvador dejará de ser la eterna ciudad de la furia, para convertirse en una nueva y resplandeciente ciudad de la esperanza.
"Los salvadoreños ya no se chupan el atol con el dedo. Reconocen aciertos, castigan errores, distribuyen poderes y abrigan esperanzas. Reclaman campañas electorales creativas y propuestas sinceras y viables"
El comportamiento político de los salvadoreños no es fácil de entender desde perspectivas simplistas y dogmáticas. Me distancio de aquellos creyentes de que los salvadoreños son ingenuos en su pensamiento y acción políticos, al dejarse manipular por las estrategias de marketing utilizadas por los políticos y por la algarabía de los medios informativos.
"Los salvadoreños ya no se chupan el atol con el dedo. Reconocen aciertos, castigan errores, distribuyen poderes y abrigan esperanzas. Reclaman campañas electorales creativas y propuestas sinceras y viables"
Creo en la complejidad de las ideas, actitudes y acciones políticas de los salvadoreños, y reconozco que están en pleno proceso de maduración, al que, sin duda, favorecen los medios de comunicación social a través de espacios serios de debate político y por medio de información noticiosa honesta y bien fundamentada sobre los acontecimientos.
Pero esencialmente el comportamiento del elector se explica por la imagen desfavorable que tiene del quehacer político y las experiencias negativas que vivencia día con día.
Los hechos se filtran a través de la diversidad de los medios de comunicación (mediáticos, interpersonales y experienciales), a pesar de que muchas veces se hacen intentos por ocultar todos sus rostros en la información noticiosa en los medios masivos, por presiones de grupos de poder interesados en vetar datos significativos de los acontecimientos.
Por un proceso complejo del paso de la información en la memoria de los ciudadanos, en donde cada una de las personas se expone, analiza, interpreta, acepta o rechaza la información sobre los hechos y los guarda en su memoria de largo plazo, y en el momento oportuno la utiliza para premiar, castigar o abrigar esperanzas por algún candidato, partido o una oferta política.
Asimismo, la información utilizada por el elector proviene de diferentes fuentes: medios de comunicación masivos y las relaciones interpersonales con sus amigos, compañeros de trabajo, vecinos, líderes de opinión, los padres, etc.
Esta información la contrasta con la información que obtiene de su propia experiencia. Probablemente esta es la fuente de información más decisiva en la formación de la imagen que los electores tienen de un candidato o partido político.
Esta fuente proporciona una información de primera mano, aunque es cierto que su influencia y su uso pueden estar mediatizados por los medios de comunicación masivos o por las relaciones interpersonales.
Con base a esa información procesada y registrada en su memoria, los salvadoreños configuran una actitud política de confianza o desconfianza hacia los partidos políticos y la forma de hacer política en nuestro país.
Pero esta actitud política no se construye de la noche a la mañana, en una campaña electoral de tres meses. Se constituye a lo largo de períodos bastante largos, como en uno o varios períodos de gobierno.
En períodos electorales, los ciudadanos, haciendo uso de la sabiduría dada por toda la información registrada en todo un período de gobierno, saben de sus opciones: entienden perfectamente por quién hay que votar y cómo distribuir el poder entre los organismos políticos.
Este comportamiento político se puede ilustrar en la siguiente ecuación:
Promesas politicas+acciones de los politicos en uno o varios períodos de tiempo+vivencias y afecciones en ese periodo.
La opción política del ciudadano es el resultado de un proceso cognitivo y pragmático, el cual se sintetiza la información preveniente de los discursos dados durante la campaña electoral, de todas las acciones políticas significativas del gobierno y de la forma como le han venido impactando esas acciones en su vida diaria.
De acuerdo a cómo lo haya beneficiado o afectado, así tomará decisiones a favor o en contra de un partido. Cuando las decisiones lo han afectado negativamente, obviamente optará por un partido de la oposición, en el que abriga sus esperanzas de este tomará medidas futuras que lo beneficiarán.
Esta ecuación pone en entredicho el poder omnipotente de la comunicación publicitaria desplegada a través de los medios de comunicación masiva. Es decir parece que los millonarios despliegues de publicidad política de los partidos contrincantes, tiene una limitada capacidad de definir las opciones de voto en las campañas electorales oficiales.
De acuerdo a este planteamiento, este despliegue publicitario en períodos electorales a través de todos los medios propagandísticos, solamente sirve para hacer avivar o florecer aquellas opciones políticas que se conformaron a lo largo de un período de gobierno.
Sin embargo, en el caso periodístico, se reconoce que estos medios con políticas informativas atinadas sobre el tratamiento de los procesos electorales, pueden favorecer el crecimiento de la democracia salvadoreña.
En esta perspectiva, con el uso de estrategias periodísticas que vayan encaminadas a proveer mayor y mejor información a los electores, los medios informativos apoyarán cognitivamente a los electores, para que puedan optar por el partido y los candidatos más pertinente para el país.
Desencanto ciudadano: Crisis de representación
En los últimos 50 años de vida política en El Salvador, se ha generalizado un desencanto de la sociedad con respecto a los partidos y al estilo de hacer política. Se vivencia, se respira en la cotidianidad. Se trata de una crisis de representación entre la sociedad política y la llamada sociedad civil.
Los salvadoreños no apoyan significativamente a la institucionalidad del sistema político, ni creen en la honestidad y en la vocación por el interés público de los principales actores del sistema, sino que explican sus discursos y sus acciones de los partidos políticos como un pleito de carácter estrictamente personal y estrictamente vinculado a los intereses económicos personales y a los intereses de los grupos a los que pertenecen.
En los buses y en los espacios públicos, popularmente se cree que la angustia de los políticos por los curules o las alcaldías no es por servir a la población, sino para servirse de ella. Más que buscar el bien común de los salvadoreños, tienden a garantizarse un puesto en un “changarro”, en donde podrán hacerse de dinero o para comprar su casita y vivir bien por el resto de sus vidas.
Por otra parte, en este mismo contexto de incredulidad, las mismas organizaciones de la sociedad civil, tal como el movimiento sindical, enfrentan cuestionamientos profundos respecto a la representación de sus agremiados o potenciales representados.
Además, la población, al contrastar el discurso político con la vivencia diaria, percibe su entorno inmediato (problemas cotidianos y expectativas) como distante del manejo de la cosa pública o el debate político.
Esto precisamente, porque sus problemas concretos de sobrevivencia y de seguridad, no son abordados con propiedad y seriedad, ni siquiera hay señales de que los políticos loS hagan suyos y trabajen por ellos.
Debates políticos, una comunicación potable
En épocas pasadas, en nuestro país se imponía un sistema de intolerancia e imposición como único mecanismo político, en el que no cabían otras posibilidades políticas ni comunicativas.
Se han impuesto gobiernos, partidos y contenidos en los medios de comunicación, que ha generado a lo largo de décadas una actitud de desconfianza y displicencia de los ciudadanos trabajadores y honestos de este país.
Al término del año 2008, los medios de comunicación masivos, comandados por la televisión, han abordado el hecho político electoral, no sólo a través de la noticia generalista de actualidad, sino por medio de debates públicos.
En este ambiente de desconfianza generalizado, la población salvadoreña ve al mecanismo del debate público como: a) un nuevo esquema de participación de los políticos en la política nacional y b) un intento de articular la política del partido con la sociedad civil.
Los candidatos de los diferentes partidos políticos a las alcaldías de los municipios y cabeceras departamentales más importantes han debatido a través de canales de televisión más fuertes de la televisión salvadoreña, como son canal 33, canal 21 y los canales de la Telecorporación Salvadoreña (TCS).
La realización de estos debates públicos a través de los medios entre los candidatos, generalmente se ha hecho con una organización bastante bien cuidada y con el aporte de algunos de los intelectuales salvadoreños más conocidos, que representan diferentes tendencias políticas.
Además, los canales de televisión y las radioemisoras han abundado en entrevistas informativas, en donde los candidatos y/o los secretarios generales de los partidos han tenido la oportunidad de ser interpelados por los entrevistadores acerca de las propuestas electorales.
La idea de los debates públicos no es nueva, porque Organizaciones No Gubernamentales ya en las elecciones presidenciales del año 1999 tomaron la iniciativa, al exigir públicamente la realización de un debate entre los entonces candidatos Francisco Flores y Facundo Guardado.
Esta actitud “de hagamos mejor las cosas” responde a todo un clima entre los medios de comunicación social y la conveniente apertura de los políticos de aprovechar los espacios mediáticos. Todos motivados por las exigencias de la opinión pública salvadoreña, que cada vez está demandando más y mejor información.
Sin duda, asistimos a un fenómenos de reconocimiento y toma de conciencia de los políticos de que hay que actuar de una forma más verosímil y novedosa ante los diversos sectores de la población, que ya no se les puede dar atol con el dedo, como lo expresa ese más del 30% de “indecisos”, desconfiados e incrédulos interrogados por las encuestas realizadas en los últimos meses.
Con la incorporación de formatos periodísticos como el debate, presenciamos un elemento de instauración democrática en nuestro país. Esto es loable porque representa un paso significativo en la transformación democrática.
Se dice instauración porque nunca en nuestro país no ha sido tradición el debate abierto y permanente entre los candidatos de los diferentes partidos en la contienda a través de la televisión. Ahora se ha palpado mayor seriedad e interés tanto de los medios de comunicación masivos como de los políticos participantes por debatir públicamente, por lo menos entre los que aspiran a gobernar las alcaldías o los que desean ser diputados. Porque el debate entre candidatos a la presidencia, será posible tal vez en el 2014.
*Mario Alfredo Cantarero, Profesor e Investigador de la Universidad Francisco Gavidia, Facultad de Ciencias Económicas.
Bienvenidos todos. Hoy, seis de enero de 2009 arrancamos nuevamente con esta iniciativa de análisis y reflexión llamada “Juegos de Poder”.
El año que recién finaliza nos dejó una herencia negativa que no muestra aún todas sus aristas. En el caso de nuestro país, la crisis económica mundial, se mezcla con la recta final que nos llevará a conocer quienes dirigirán nuestros destinos desde las alcaldías, el congreso y la presidencia de la República.
Cuando iniciamos este blog en marzo de 2008, nos enfocamos principalmente en hacer posts que hurgaran en los entretelones de los grandes contendientes. Analizamos las posibilidades, las virtudes y las limitantes de los principales candidatos, además de buscar adelantarnos a las estrategias, los movimientos y los resultados que tendrían estos últimos en las preferencias del electorado.
Por este motivo el primer post de 2009 lo queremos dedicar a quienes no han podido leer todos nuestros análisis electorales. A continuación los dejaremos con una pequeña sinopsis de cada artículo y el link respectivo (en el titular) para que lean todo el contenido.
Fue el primer artículo en donde hicimos nuestra primera aproximación al ambiente electoral que en ese entonces (marzo de 2008) empezaba a calentar. Retratamos como la difícil situación económica de ese momento podría jugar en contra de la más afilada estrategia que pudriera implementar el partido ARENA para retener el Ejecutivo.
“El signo de los tiempos” fue la base para lo que daríamos en llamar “la trilogía electoral”, la cual consistía en tres artículos entrelazados uno tras otro. El segundo artículo de esta tríada fue ¿Funes presidente? En este escrito se hace una radiografía de las posibilidades, las limitantes, las oportunidades y los obstáculos que podría enfrentar Mauricio Funes en sus aspiraciones presidenciales.
El último artículo de la trilogía fue ¿Ávila presidente? De la misma forma que el anterior, recreamos las posibilidades, las limitantes y el contexto en que se gestó la candidatura de Rodrigo Ávila.
El 28 de mayo publicamos un artículo que interioriza en la candidatura de la Dra. Violeta Menjívar, y en el efecto que podría tener una posible victoria en las elecciones presidenciales de marzo.
Una campaña muy sui generis (Redoux)
Es un artículo basado y escrito para las elecciones de 2006, el cual publicamos por la importancia y la vigencia que aún tiene para retratar y dibujar el sistema de partidos que impera en nuestro país.
Ha sido hasta el momento nuestro único artículo que versa sobre las encuestas. En este hacemos una pequeña introducción sobre lo que piensa un reconocido encuestador estadounidense sobre este tipo de mediciones, para luego adentrarnos en el análisis de la primera encuesta electoral que la Universidad Tecnológica publicó a mediados de junio.
Es nuestro llamado a parar la violencia electoral que se empezaba a desbordar a mediados de año. Por desgracia lo que vislumbramos en ese entonces, ahora vuelve a surgir con signos más preocupantes y palpables. Si hay un artículo que recomiendo, es este, por ser un llamado a la paz y a la cordura que debe prevalecer entre todos los salvadoreños.
Acciones y reacciones de un discurso
En agosto aprovechamos la presentación del programa de gobierno del FMLN para hablar un poco de este tópico al que muy poco se le pone atención.
La mano "invisible" de los políticos
Un artículo irreverente si se quiere, pero con un gran mensaje al final del mismo.
Si algo ha caracterizado a la fórmula presidencial de ARENA, es el difícil y tortuoso parto que dio origen a esta dupla que busca retener el poder por un quinto período consecutivo. Este artículo vio la luz al día siguiente que Arturo Zablah fue oficializado como candidato a la vice presidencia. Al igual que los análisis hechos a las candidaturas de Funes y Ávila, con este pretendimos develar los pros y contras, las posibilidades, las limitantes y los escenarios hipotéticos que se podrían gestar con la entrada de Zablah a la palestra política.
Al fin salió humo blanco de las entrañas areneras, el Ing. Arturo Zablah es oficialmente el compañero de fórmula de Rodrigo Ávila. Su confirmación como candidato a la vicepresidencia llega en momentos cruciales y difíciles para ARENA. Y no es para menos, la semana que está por finalizar nos dejó otra encuesta que sigue mostrando a Mauricio Funes como el más fuerte aspirante a ganar el sillón presidencial.
¿Es oportuna su elección? Para los intereses del partido, si, para los intereses del candidato, no. Aunque suene contradictorio, el atraso en la elección del candidato a la vicepresidencia estaba generando fuertes fricciones y presiones para Ávila y para los grupos que pululan alrededor del redil arenero. Si no se ponía un alto a esta situación de alta volatilidad, se corría el riesgo de provocar un segundo cisma al interior de la ya deteriorada unidad tricolor.
¿Porqué no es beneficiosa la elección para el candidato? Por el tiempo. El economista Luis Membreño lo dijo muy bien este viernes en la entrevista con Romeo Lemus, “no es lo mismo haber elegido el compañero de Ávila en marzo que en octubre”. A este valladar debemos sumar las complejidades de la negociación y las concesiones que debió hacer Ávila para convencer a Zablah.
Como es de esperar, Zablah tratará de incidir con sus planteamientos y postulados en el programa de gobierno, por lo tanto es casi seguro que este sufra modificaciones y hasta la separación de algunos de sus gestores (quizás por este motivo hace dos días uno de los principales miembros del equipo de René León lo descalificó ante las cámaras de televisión como alguien que no es conocedor ni experto en materia económica)
Un cambio a implementar lo más pronto posible y que requerirá de sumo cuidado, es saber como se diseñará la estrategia para vender a Zablah al electorado, y digo esto porque nadie duda (excepto el técnico arenero) de las capacidades intelectuales y académicas del candidato a la vice presidencia, las cuales por cierto son superiores a las de Rodrigo y Mauricio juntas. Si ocupáramos términos cinematográficos, la pregunta sería: ¿Cómo promocionar una película en donde el actor secundario es mejor que el actor principal?
Menudo problema para los estrategas de campaña, porque nos guste o no, en una campaña presidencial quien se lleva todas las palmas y quien acapara todos los reflectores es precisamente el candidato a la primera magistratura. Por eso repito que aunque Zablah tiene credenciales que lo hacen un candidato respetable, estas deben ser explotadas de forma tal que no terminen dañando ni haciendo ver mal a Rodrigo Ávila.
Pros y contras
Ahora si entremos en aguas profundas, develemos los pros y contras, las posibilidades, las limitantes y los escenarios hipotéticos que se podrían generar con la entrada de Zablah a la palestra política.
Empecemos por lo positivo. Cualquiera que esté metido en el ambiente político o que conozca un poco de lo que sucede en el día a día le dirá que Arturo Zablah es un hombre probo, conocedor de la cosa pública, excelente académico y empresario destacado. A esto sumémosle un plus adicional: Arturo Zablah es quizás el analista con la visión más afilada y aguda de la realidad nacional. Nadie como él puede desgranar con facilidad pasmosa las grandes deficiencias del sistema político y económico que impera en nuestro país.
Pero hay un anexo que lo hace o lo hacía aún más atractivo: que era un acérrimo crítico de los gobiernos areneros. Que Gerson Martínez y Salvador Arias criticaran todo lo que provenía del gobierno no era noticia, pero si el Ing. Arturo Zablah hablaba, eso si generaba escozor, porque su estatus de ex funcionario de las administraciones Cristiani y Calderón Sol le daban una robustez de credibilidad que nadie tenía.
Esta visión crítica de la realidad le fue ganando adeptos tanto en la izquierda como en sectores y segmentos de la sociedad que habían sido dañados por las políticas areneras. Esta aceptación lo fue orillando cada vez más a la posibilidad de dar el gran paso a la escena partidista.
Paradójicamente sus primeros acercamientos en esta área fueron con el partido que ahora será su principal oponente: el FMLN. En su momento Zablah dijo del Frente que era un vehiculo indispensable en esa gran alianza que se necesitaba para sacar a ARENA del poder.
Pero al no obtener el beneplácito del partido de izquierda, decidió seguir con sus aspiraciones presidenciales bajo un agrupamiento político que apostaba a jugar en el terreno de la tercera vía.
Ese esfuerzo no llegó a buen puerto por la indecisión de los partidos que apoyaban a Zablah. Desde entonces el ahora candidato a la vicepresidencia pasó al anonimato, nadie habló de él hasta que ARENA se enredó y se complicó la existencia con su doloroso y traumático proceso de primarias.
La elección de Rodrigo Ávila como candidato presidencial complicó todo desde el inicio, ya que rápidamente fue etiquetado como el candidato del continuismo. Con este mote a cuestas tenía la obligación imperiosa de transmitir credibilidad, y para lograr eso debía dar muestras claras de cambio.
Ante ese escenario, hizo lo que la lógica dictaba. Hubo reestructuración, llegaron caras nuevas, tomó las riendas del partido, Saca se hizo a un lado, pero esto no lograba incidir en la percepción de los salvadoreños. La gente clamaba cambio, pero este no lo veía ni en ARENA ni en Rodrigo Ávila.
Se necesitaba urgentemente una señal inequívoca en ese sentido y esta solo la podía dar Arturo Zablah. El máximo crítico de los últimos gobiernos areneros, enemigo íntimo de las argollas y detractor a ultranza de la dolarización era en definitiva la pieza que faltaba para apuntalar la alicaída candidatura arenera.
Pero así como hay simpatizantes de Zablah, también hay detractores muy poderosos que lo miran con recelo y temor. Este rechazo podría ser potencialmente peligroso si ARENA no empieza a repuntar en las encuestas, ya que tanto los detractores de Ávila y Zablah pasarían rápidamente la factura, dividiendo al partido y minando aún más las bases que lo sostienen.
En teoría Zablah debería aportar el caudal electoral que le falta a Rodrigo para alzar vuelo. Lograr este objetivo será una tarea nada fácil (aunque no imposible) primeramente porque el voto duro del partido ARENA no termina de consolidarse, y esto es elemental para ir a pescar los votos que hacen falta.
La clase media es otro problema que podría enfrentar Zablah en su busqueda de votos, ya que este sector miraba con buenos ojos la actitud de crítica y denuncia que tenía hacia el partido que hoy lo cobija, pero al enrolarse en sus filas, su atractivo y su mensaje pierden brillo y credibilidad.
Zablah ha sido enfático que con su incorporación a la fórmula arenera se sumaran otros sectores de la sociedad civil que lo apoyan. Si esto se da, entonces estaríamos entrando en terrenos y escenarios que no se habían previsto hasta la fecha.
De lo que si estoy convencido es que su incorporación elevará sustancialmente el debate de ideas, lo cual redundará en una mejor campaña y en una presión adicional para que el FMLN hable más de soluciones y menos de críticas. En la misma sintonía el candidato ha dicho en sus primeras declaraciones que además de discutir los grandes temas de nación, hará lo posible para incidir en la erradicación de las campañas de miedo y de terror. Que bueno, ojalá lo logre.
Continuará.
Cada vez que un país entra en período de elecciones debería ser un momento para la alegría, y para sentirnos orgullosos de vivir en democracia, que aún con sus imperfecciones, sigue siendo el mejor sistema. En democracias con más kilómetros de recorrido, nunca veremos fanatismos exacerbados, guerras ideológicas, muertos ni trances que pongan a toda una nación a elegir siempre entre el mal menor. Al contrario, lo que vemos en esas naciones de primer mundo es fiesta y esperanza, una oportunidad para cambiar lo que se tenga que cambiar o para reafirmar aquello que se ha hecho bien.
Por eso albergo la esperanza que algún día mi país, así como en la mayoría de naciones latinoamericanas, lleguemos a esos estadios superiores de entendimiento, de armonía y de paz. Hemos avanzado, y mucho, pero también nos falta mucho, muchísimo para que los salvadoreños nos sintamos plenos, seguros y cobijados en esta bendita tierra llamada El Salvador.
Este fin de semana el FMLN llevó acabo la convención donde aprobaron el programa de gobierno de la fórmula presidencial encabezada por el periodista Mauricio Funes y Salvador Sánchez Ceren. El marco elegido para el evento fue el anfiteatro de la feria internacional, y como era de esperar, el lugar lució colmado de militantes. El orden y la pulcritud que caracterizan este tipo de actos partidarios fue notoria, parecía que todo estaba fríamente calculado y planificado.
Admito que no pude escuchar en su totalidad los discursos de Mauricio ni de Salvador como para hacer una valoración más exacta de lo que dijeron (ya habrá tiempo para realizar un estudio comparativo de lo que propone tanto Mauricio como Rodrigo). Aún sin haber escuchado íntegramente el discurso y sin tener todavía en mis manos el plan de gobierno, ya presagiaba desde días atrás las reacciones de ARENA, de la cúpula empresarial y de algunos medios de comunicación a dicho documento programático.
Inequívocamente las reacciones publicadas este lunes en los principales medios escritos nos dieron la razón. Las críticas de los rotativos iban encaminadas a que la formula efemelenista no presentó nada nuevo, que era un plan “recalentado” y una copia casi exacta del programa presidencial del difunto Schafik Handal. Mientras tanto el Presidente de la República dijo todo lo contrario, afirmó que los planteamientos de ese documento son tan parecidos a lo propuesto por Rodrigo Ávila, que era mejor que votaran por el candidato tricolor. En la misma línea del mandatario, Ávila denunció que Funes había plagiado algunas de sus propuestas que ha expuesto en sus giras de consulta por el interior de la República.
Estas reacciones encontradas se suman a las hechas por la cúpula empresarial, las cuales por cierto no se salieron del renglón. Sus principales cabezas criticaron la ambigüedad y los nubarrones que ellos visualizan en algunos aspectos del plan de gobierno. También criticaron que no se especifique de donde saldrán los fondos para financiar el plan.
Dentro de todas estás críticas, lo que realmente levantó polvo fue la controversia generada por el cruce de declaraciones entre Federico Colorado, presidente de la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) y el candidato Mauricio Funes. Este enfrentamiento verbal se debió a que Funes acusó en su discurso que “quienes se rasgan las vestiduras en defensa del mercado y alertan sobre una perniciosa intervención del estado ante una victoria electoral del FMLN, son los que han estimulado todos estos años un uso patrimonialista del estado en beneficios de pequeños grupos asociados con el partido de gobierno”.
Colorado reaccionó pidiendole a Funes que si tenía nombres de esos grupos o empresarios que se han lucrado a costillas del Estado, que los diera, ya que "ellos como gremial son los principales interesados en conocerlos, si es que los hay". La respuesta no se hizo esperar del candidato. Ante la insistencia de la prensa para que Funes diera nombres, este reaccionó mencionando directamente a Colorado como uno de los empresarios que se benefician a expensas del gobierno.
Si hay algo que a Funes se le reconoce es que no tiene ningún impedimento para decir las cosas por su nombre, y eso como lo dijo un articulista "le gusta a la gente". De sobra es conocido como Funes desde su tribuna periodística se dedicó a confrontar con los poderes fácticos de este país. Aunque eso en sí no es malo, también le puede acarrear problemas, porque aunque algunas o muchas de las críticas (según el gusto del cliente) que se le hacen puedan estar sesgadas o injustificadas, él o cualquier candidato deben mantener siempre la prudencia y el buen juicio a la hora de responder críticas, ataques o maldiciones.
No se si en esta ocasión los planes de gobierno jugaran un rol protagónico, y digo esto porque el tipo de campaña electoral al que nos tienen acostumbrados ARENA y el FMLN, de lo que menos se habla es precisamente de eso.
En esta oportunidad las críticas lanzadas al programa del Frente no deberían ser muy distintas de las que se les pudieran hacer al programa que presente Rodrigo Ávila, y esto lo sustento con un párrafo extraído de mi tesis de graduación.
“los programas de gobierno en una contienda electoral se utilizan como instrumentos de propaganda política, es decir, como medios de convencimiento para que la colectividad vote por un partido político. Por esta razón estos programas buscan plantear soluciones a las necesidades e intereses de muchos sectores de la población, lo que a su vez termina generando un alto grado de ambigüedad en los proyectos presentados”
Esta ambigüedad o similitud será más notoria en esta ocasión porque ambos candidatos han moderado sus posiciones para captar votos tanto en el electorado indeciso como en el contrario. Es por eso que en la próxima elección la línea que dividirá las propuestas de Ávila y Funes será tan delgada y tenue, que lo único que las podrá diferenciar las unas de las otras serán los énfasis y las convicciones que trasmitan los candidatos para llevarlas acabo.